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África Marruecos (2019) Viajes

Día 3. Marrakech – Ait Benhaddou

Con las mochilas puestas bajamos a desayunar. Al llegar a la parte baja del Riad nos encontramos el desayuno de campeones, ¡pero el de todo el equipo de fútbol de los dibujos!

Todo es casero y el bizcocho de naranja y almendras está para morirse.

Oru tiene unos despertares muy activos. Yo necesito poca socialización hasta el primer café. Así que cuando ha llegado nuestro amigo del alquiler de coches a las 8:55h cuando habíamos quedado con él a las 9:15h ha encendido las llamas del infierno interior Pre-café.

A saber:

  1. Es de mala educación llegar tarde.
  2. Pero también es de mala educación llegar pronto.

Hemos alquilado el coche por internet y la forma es cuanto menos extraña, pero parece ser que es así en muchos casos. Es Trocaderoscar. Tienes que hacer la reserva a través de internet, un ingreso a una cuenta en Paris (si, raro pero efectivo) coche a todo riesgo, todo incluído por 28€/día en la puerta del hotel. Comunicación facil y rápida por email.

Hasta aquí perfecto. Pero el hombre que nos mandan es un señor mayor, que seguro que hace muy bien su trabajo, pero que solamente habla francés y lo hace todo como si:

  1. por no hablar francés fuéramos gilipollas
  2. tuviera una serpiente en el culo que le hace repetir las cosas nueve veces, darte golpecitos en el brazo y moverse muy rápido sin darte tiempo ni a respirar.
    Vamos ese tipo de gente a la que yo le pillo manía en el segundo uno.

Así que para que yo no le arrancara el gorro de un sopapo Oruga se levantó de su inacabado desayuno (porque aunque el hombre hubiera llegado antes de tiempo las cosas había que hacerlas en ese momento) y se pusieron con los papeles.

Oficialmente conduzco yo, por un temita burocrático con el carnet de conducir de Oruga. Básicamente lo ha perdido y la copia está esperándole en León… Y a pesar de la insistencia del hombre en que poner a Antonio de conductor es gratis tiene que asumir que solo aparezca mi nombre en los papeles cuando consigue entender que Antonio no tiene el carnet.

El pago se hace en efectivo. Pero ojo, si te dicen que te cuesta 235€ tienes que llevar 235€ porque no tendrá cambio, ni en euros ni en dirham ni en nada. En los Riad es casi lo mismo; no sé si es una búsqueda de propina o si es algo normal, pero si es lo primero conmigo no es la forma adecuada.

Salimos corriendo, literalmente del Riad con el último sorbo del café en la boca persiguiendo al hombre por las angostas calles hasta el parking situado a 3 minutos del Riad. Tras darnos un nanosegundo para ver que el coche está perfecto,nos enseña la joya de La Corona “están todos los tapacubos” ¡Yuhu! Y yo preocupada por si tenía los frenos bien y lo que hay que mirar aquí son los tapacubos…

El hombre se ofrece obligatoriamente a llevarnos a la estación de tren, que es donde devolveremos el coche a la vuelta.

El camino es para matarlo, pero nos ha quedado claro donde dejarlo, no solo porque nos lo ha dicho 300 veces, sino porque nos ha explicado cómo se coge la rotonda para llegar hasta allí según se sale de la gasolinera otras 100.

Esperamos a que se aleje con miedo a que se suba al coche cuando no miremos y nos ponemos en marcha.

Lo primero: ¡Bautizar al coche! Hasam se va a llamar, no es especialmente guapo, pero nos va a llevar a sitios muy chulos ¡y solo por eso ya se lo merece!

Lo Segundo: Provisiones. Aparecemos bastante dignamente y sin ningún atropello a nuestras espaldas en un carrefour de la parte nueva.

No necesitamos mucho, y esperamos conseguir no llevarnos provisiones para todo el ejército. Parece que la compra la tenemos controlada, agua, queso, pavo, galletas, dos esponjas exfoliantes 😏, papel de cocina y pan. El pan iba a ser autóctono, pero las cucarachas que salían debajo del mostrador del pan a sus anchas nos han hecho irnos directos al pan bimbo. No digo que en el resto de sitios no haya, pero al menos saben mantenerlas ocultas a los ojos del comprador. 🤢

La ausencia de ganas de vivir de la cajera no nos quitan las nuestras, pero si reviven una conversación sobre el esfuerzo en el trabajo, que teníamos Oruga y yo hace unos días.

Oru me prometió un café y nos tomamos uno riquísimo antes de sacar dinero en el cajero y salir en ruta.

En esta parte de la ciudad no hay nada que llame especialmente la atención, es una ciudad más, un poco menos rematada que otras grandes ciudades, y bastante fea. La gente viste normal, y los velos son cambiados por leggins, camisetas y maquillaje de ciencia ficción y las chilabas de los hombres por el uniforme CR7: pantalón corto, calcetín subido, chancla con logotipo de marca que parezca cara, camiseta o camisa y neceser tipo bolso bajo el sobaco. Todo muy hortera y bastante artificial.

Tenemos un momentazo para pagar en el parking del centro comercial y tardamos la vida, pero ya lo tenemos todo asumido y conseguimos cambio en menos de 20 min 😂.

Parece que aquí los billetes de 100DH son temidos (~10€) porque es enseñarlo y la gente se asusta. Un té cuesta unos 20DH y un Hotel medio unos 350-450DH ¡así que no es ninguna locura llevar un billete de 100!

Hemos cogido a Hasam con GPS, eso está bien, pero no nos hemos asegurado de que el GPS tenga el mapa de carreteras actualizado, así que nuestro siguiente destino Ait Benhaddou aparece, pero según el GPS no se puede llegar.

Esto nos está generando un poco de tensión dentro del coche; el tándem C&O se tambalea porque la dirección no está clara y el Google maps es un poco inservible aquí y ahora. Finalmente la idea de bajarse los mapas de Oruga en el maps.me que funciona sin conexión nos salva la vida y ya estamos esquivando motos, bicis y camiones de utensilios varios.

Los marroquíes conducen bastante a la defensiva pero no rápido, así que esto lo hace más fácil, pero de paciencia andan justitos así que el ALSA español se hace 15 años pintando de rosa que ha decidido adelantarnos por la derecha porque tardábamos en adelantar al carro que estaba girando nos ha pegado un buen susto.

La carretera está en obras, los carriles sin marcar y los socavones bien hondos.

Lo de los carriles da un poco igual, porque la línea discontinua y la continua aqui son para lo mismo, ¡para adelantar si te viene bien! 😂

Hay mucha policia por toda la carretera, así que hay que tener cuidado con la velocidad.

Estamos recorriendo el Alto Atlas que tiene unos 2.300m de altitud, así que vamos a velocidad crucero por las obras, por la carretera y porque hay que ir viendo el paisaje.

Se trata de la antigua ruta caravanera que unía la ciudad de Ouarzazate y Marrakech por el Valle de Ounila, donde hay kasbahs construidas en cuevas, como las del pueblo de Telouet, que no hemos visto por cierto, porque yo ando un poco despistada en este viaje y la Lonely Planet un poco a su bola en la guía de Marruecos…

Viendo el paisaje y escuchando el podcast de Negra y Criminal de “Rebeca” con el que llevo a Oru enganchadísimo, (para que luego me diga que no le gusta Hitchcock) llegamos a Ait Benhaddou.

Lo primero que hacemos es ir al hotel. Hemos cogido el Kasbah Valentine. Después de mirar varios nos decidimos por este por la respuesta del regente del hotel a un comentario de un cliente:

😂😂😂

Nos gusta la gente así, seca y graciosa a la vez. Bueno, también lo ponían muy bien, ¡no somos tan cafres!

Nada más llegar Valentine nos recibió más seco que la mojama, pero correcto y hablando en español. Así que a nosotros nos sirve.

El alojamiento es enorme y nos da a elegir entre dos habitaciones, Oru me deja elegir así que escojo la que me gusta más y Valentine el hombre pétreo se ofrece a darnos un plano cuando bajemos.

Subimos a ver las vistas desde la terraza que son muy chulas, pero estaremos a casi 40º y no hay Cristo que aguante allí. ¡Se me ha encendido el cigarro solo nada más sacarlo!

En un lateral se ve un campo de fútbol de tierra sin marcar, así a lo loco. Este si que es un campo de campeones, sobre todo para el que se anime a salir a jugar a esta hora.

Son casi las 16h y desde la terraza vemos que es innecesario salir a cocernos bajo el sol pudiendo cocernos a fuego más bajo dentro de una hora y media. Así que aprovechamos para escribir un poco y a las 17:30h ponemos pies en fuego para ir a Ait Benhaddou.

Valentine nos espera abajo con un mapa hecho a boli con mucho amor. Lo he tirado, porque lo de amor tiene que ser cierto, sino, sería innecesario pintarnos un plano para decirnos que crucemos la carretera, sigamos recto y giremos a la izquierda. ¡Yo creo que le caemos bien!

En menos de 5 minutos estamos bajando la calle empedrada que nos pondrá a los pies de Ait Benhaddou. Desde aquí ya se ve y la verdad es que es muy impresionante.

Los aburridos vendedores nos miran sin vernos y muchos saludan, así sin agobiar sin vender como el que pasea por el pueblo y va saludando a los vecinos.

Ait Benhaddou esta en la ruta de los 1000 Kashba, pero en realidad es un Ksar. Es decir, un pueblo fortificado y formado por kasbahs hechas de adobe. Con los que se hacen como ladrillos para poder construir y se deja secar al sol. Me da que el mantenimiento es un poco complicado, pero los materiales están ahí siempre.. 😏

En teoría no tienes que pagar para entrar, solamente pagas para ver el museo que es de risa, porque no hay nada. Pero como tenemos pinta de ricos, ha llegado un hombreton a cobrarnos los 20DH por la entrada. Le hemos preguntado y no ha flaqueado así que no hemos discutido por 2€, pero en venganza interna le he pedido el ticket y le he pagado con el temido billete de 100DH. Así que tras un intercambio de miradas entre él, su señora madre, la regente del “museo”, y nosotros ha quedado claro que nos estaba timando y que lo sabíamos. Que todo sea eso.

Como hemos pagado entramos al museo y salimos del museo. Y este es el resumen del museo.

Ait Benhaddou es una de los Ksar mejor conservados y aún está habitado por unas pocas familias, lo cual una vez has visto las casas por dentro, te parece casi imposible.

Me parece increíble imaginar como hay personas que pueden seguir viviendo en unos espacios tan reducidos, hechos de adobe, sin casi luz ni ningún tipo de comodidad. ¡Viven en el portal de Belén!

Y quizá es por eso que Ait Benhaddou haya sido escenario de múltiples películas como:
Lawrence de Arabia, Jesús de Nazaret, La última tentación de Cristo, La Momia, Gladiator, Alejandro Magno, La Joya del Nilo, Juego de Tronos, El Joven indiana Jones, Cleopatra… Y como inspiración para el Belén de casa de mi madre…

Nosotros hemos cruzado el río a pie, entre otras cosas porque no hay río, está seco, ni una gotita. Pero en época de lluvias por lo visto crece mucho y por eso es necesario el puente que está al otro lado. Lo digo por si alguien va en época de lluvias, ya no hace falta nadar ni cruzar en dromedario.

Aunque el paisaje es árido y rocoso, hay muchas palmeras datileras, higueras, naranjos y limoneros, así como otros árboles como el almendro o el manzano.

A la vuelta nos paramos a tomar una Coca Cola en un bar al otro lado Del Río; la vista de Ksar es genial y una cola fresquita se agradece. Además así puedo certificar que los perretes que he visto durmiendo en el río están vivos, ya que los veo pasar lentamente sin destino aparente siguiendo a una mujer con su burro.

¡Es la hora de una partida de Rumikuk! Nuestro juego de referencia desde que Fani y Iago nos lo regalaran este verano y al que estamos un poquitin enganchados. Le pedimos un té a Valentine y nos tiramos en los sofás comunales a jugar.

Ya van varios señores mayores que nos comentan que les encanta el rumikuk, así que sospechamos que estamos enganchados a un juego de yayos… El dominó de los prejubilados o algo así… 🥴

Cenaremos en Valentine, yo una tortilla berebere y Oru un plato para salir a picar piedra a la mina, acompañado por una ensalada repleta a más no poder de pepino.

La tortilla está cojonuda, y para el que no sepa lo que es, como nosotros hace 2 días, la tortilla beréber es una tortilla de tomates, cebolla, pimiento, comino, paprika y huevo, cocida en un tajine, por lo que lo único a destacar es que no está hecha vuelta y vuelta, sino que está cocida toda a la vez y más hecha por la parte que pega abajo. Sencillita, sin pepino y superrica!

El plato de Oru es un pastilla que es como una empanada grande de pollo compacto, con canela y 8kg de azúcar glas. El sabor es bueno, pero para un trocito a modo de “para probar”, para mí es demasiado denso y dulce y aunque no está mal, no creo que entre en nuestro menú semanal.

Pedimos un té con la esperanza de que eso haga que el pastilla de Oru no se nos quede pegado al estómago y podamos digerirlo antes del martes. Y con la panza llena esperando no tener pesadillas nos despedimos.

¡Buenas noches!

Información práctica

  • Kashba Valentine (Alojamiento + Cena + Tés): 50€
  • Visita Ait Benhaddou: 2€

Fotos

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