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Europa Rumanía (2016) Viajes

Día 12. Sibiu la bella.

Me despierto por la mañana con miedo a que el dolor de cabeza no se haya ido. Abro los ojos poco a poco, voy al baño. Parece que todo está controlado.

Anoche acompañado por Caracola que tiene bendita paciencia, estuvimos viendo algunos rincones de la ciudad. Quedamos tan encantados que decidimos dedicar todo el día de hoy a vagabundear por la ciudad, nunca mejor dicho.

Antes de salir de Pensiunea Ela (totalmente recomendable) le comunicamos que nos quedaremos una noche más. Como ayer estuve regular hoy hemos dormido sin alarmas así que estamos saliendo a las 12:30 por lo que vamos a buscar un brunch más que un desayuno. Paseando nos topamos con Cariocas Cafe, un bar con aspecto modernillo dedicado al deporte, lo cual tampoco es que le haga un gran favor.

Nos tomamos un café y un sándwich cada uno y nos sale por 50 RON (unos 10€). El chico es majo y el sándwich está bueno. ¡Recomendado por C&O! Además tiene wifi y aprovechamos para publicar cosas en el blog. La verdad es que en Rumanía hay wifi en todos sitios, abierta en muchos casos (y si no con password que te pasan sin problema) y con muy buena conexión. En todo el viaje solo hemos encontrado un sitio donde no haya ido la wifi. ¡Ya nos gustaría tener algo así en España, tan modernos que nos la damos!

Tras el desayuno vamos camino de la ciudad alta. Sibiu, o más bien la casco antiguo de Sibiu, está dividido en dos partes claramente reconocibles. La ciudad alta y la baja. En la baja es donde se encuentran la mayoría de casas de estilo germano y donde está más bien ubicada la parte de viviendas. En la alta, aunque por supuesto también hay viviendas, están ubicadas iglesias, museos y organismos oficiales. Los edificios un poco más grandes para que nos entendamos.

Vamos dirección a la ciudad alta precisamente; aquí podemos e contrae una distribución también fácilmente identificable: la plaza grande, la plaza pequeña y la plaza XXXXX alrededor de las cuales encontramos los principales edificios de la ciudad. En su conjunto son realmente bonitas y mirando vamos sencillamente paseando por ellas, mirando escaparates, edificios y sus patios de corrala y admirando las iglesias u edificios antiguos. Disfrutamos tal cual. Al rato, vemos una oficina de turismo y pasamos a preguntar el motivo de que la plaza grande este ocupada por una inmensa carpa al más puro estilo Oktoberfest y a su alrededor haya atracciones de feria.

Efectivamente se trata de un festival de la cerveza que se organiza cada año en Sibiu y que comienza ¡mañana por la noche! Así que me temo que no vamos a poder disfrutarlo… Grrr.

Aprovechamos también para pedir alguna info sobre la ciudad y si disponen de rutas. Nos dan un mapa con algo de información (poca cosa, la verdad) y nos vamos a seguir la ruta. Nos alejamos de las plazas principales y vamos por un bulevar donde están las tiendas de las principales marcas como Zara (¡hay un Zara en cada ciudad del mundo!). Por allí llegamos a una amplia avenida donde se comienzan a ver construcciones modernas. Es el límite del bien y del mal.

Aprovechamos un carrito con zumos para hacer una pausa (el zumo estaba tremendo por cierto) y vamos bordeando la antigua muralla y las torres de defensa, no muy altas, de unos 10 metros. Una cosa curiosa respecto a estas torres es que reciben el nombre del gremio que se encargaba de construirlas y de mantenerlas. De esta forma los artesanos y ciudadanos más pudientes colaboraban en la defensa de la cuidad. Así puedes encontrar la torre de los carpinteros, de los alfareros, etc…

Junto a las torres es un paseo muy agradable y al final del mismo encontramos una terrazau que recuerda, pero mucho, al Paseo de los Tristes de Granada. Le digo a Caracola de sentarnos a tomar algo y al final terminamos comiendo una ensalada porque estamos un poco bastante hartos de queso y carne. Aprendemos del error rápido; la carne fantástica pero la ensalada fatal.

Tras la comida continuamos nuestro paseo. Vamos sin rumbo alguno, simplemente disfrutamos de la ciudad. Suena bucólico pero es así. Sibiu es una ciudad que simplemente, se disfruta.
Un par de horas después es el momento de tomar un café en el Wien Cafe, un local junto a la iglesia XXX donde el ambiente es tranquilo hasta que llega la excursión de vascos que está en la ciudad XD Un café y un trozo de tarta después volvemos a la habitación a descansar un rato y pagar a Ela la noche extra.

Para cenar Caracola ha encontrado un sitio típico que tiene muy buena pinta: XXXX. Cuando llegamos a la entrada unas escaleras nos conducen hacia abajo hasta lo que era una antigua bodega. Al abrir la puerta del salón, enorme, nos encontramos un bullicio importante y más de 20 mesas todas llenas. De hecho en la puerta un par de parejas están esperando. Buscamos al camarero y le preguntamos por una mesa para dos y nos dice que 15-30 minutos. Como lo ponen tan bien decidimos esperar. Justo en ese momento una de las dos parejas decide marcharse. ¡Cojonudo! La otra pareja resultan ser españoles y nos dicen que apenas llevan 10 minutos y que ya casi les toca así que no faltará mucho. Ni 10 minutos después ya estamos sentados a la mesa. ¡Fantástico!

Al fondo, un dúo de música típica toca canciones del país y el camarero nos toma nota. El mejor pollo con crema de champiñones de Rumanía y el Snitzel cascabal de Caracola sin duda. Disfrutamos tanto que cuando nos damos cuenta solo queda una mesa llena en el restaurante. Se han vaciado todas las demás. Básicamente esto significa que si vais a Sibiu ¡tenéis que ir a este restaurante!

Paseamos una última vez por la ciudad y nos vamos a dormir. Mañana ¡Transfagarassan!

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