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Rumanía (2016) Viajes

Día 6. Sighisoara, Biertan, Lacul Rosu y Gheorgheni.

Aprovechamos La Cocina para preparar nuestro desayuno y dirigirnos a Sighisoara desayunados y enérgicos.

Don Google maps nos dirige al pueblo y nos lleva por detrás por una pequeña carretera de apenas un carril y aparcamos cuando ya no se puede subir más. No creo que este sea el camino normal, o al menos no el que usan los autobuses para acercar a los turistas, pero a nosotros nos viene bien porque nos ha dejado en la parte alta al lado de una de las 6 torres que protegían la ciudad y no parece que Patricio moleste donde le hemos dejado.

Entramos a Sighisoara por la puerta de la Torre principal con sus dos bastiones y continuamos recto para adentrarnos en el pueblo.

Es totalmente medieval, algo restaurado pero sin rozar el modo «portaventura», las calles están empedradas (¡olé Caracola con las chanclas!!) y están atravesadas por pequeños desagües de piedra para drenar el agua de la lluvia. Supongo que en otra época drenaban algo más que el agua de la lluvia, ¡pero no vamos a pensar en eso que estamos de turismo!

Si pienso en un cuento de los hermanos Grimm lo situo en este idílico pueblo sin pensarlo dos veces.

Subiendo la adoquinada calle pasamos justo delante del restaurante de Dracula, ubicado en la casa donde nació Vlad Tepes. El restaurante es un despropósito y roza el insulto en un pueblo tan ordenadamente antiguo y bonito. Si su propósito era que se viera desde lejos, lo han conseguido, desde luego. Pero si Mr. Tepes levantara la cabeza hubiera empalado uno a uno a los responsables de semejante esperpento.

Olvidando el restaurante llegamos a la Torre del reloj del siglo XIII, que era la antigua entrada a la ciudad fortificada, en ella destaca el reloj del siglo XVII con un carrillon con figuras talladas. Aún no son las 11 am así que nos sentamos a esperar mientras dan las 11, que aunque no sabemos si se moverán las figuras, el tamborilero nos da pistas de que tendremos suerte.

La plaza está rodeada por tiendas de artesanía y no lejos de allí se encuentra el museo dedicado a los distintos tipos de tortura situado en un antiguo calabozo donde los condenados a muerte «pasaban el rato», al que yo quería entrar, sobretodo por ampliar mis conocimientos sobre este tema para cuando domine el mundo y tenga que poner a alguno en su sitio, pero lo ponen tan mal en todos los sitios que prefiero crear nuevas fórmulas desde mi imaginación sangrienta.
Al lado de la Torre está el monasterio de Sighisoara donde, según las costumbres de las iglesias evangélicas en Transilvania, cuelgan magníficas alfombras orientales, antiguas ofrendas de los mercaderes que regresaban de Anatolia y símbolo de victorias inflingidas a los otomanos. (Gracias Google)

A las 11 am en punto suena el tamborilero, no puede decirse que con dicho sonido pudieran anunciar que había fuego en el pueblo y garantizar que la mitad de la población no muriera, ¡pero está gracioso verlo!

Una anciana vende pulseras de hilo y cuero en la parte baja, al lado de otros puestos con souvenirs varios, y ahí es donde vamos a comprar la pulsera de Oru 2016.

Nos damos una vuelta por el pueblo disfrazados imaginariamente de cortesana y carretero, que es a lo que invita el escenario que nos acompaña.

Bordeamos el pueblo viendo lo que seguramente ni se molestaban en mirar los que habitaban en la cuidad fortificada, un montón de tejados de tejas perfectamente colocadas, árboles, montañas y laderas verdes alrededor y pequeños caminos cruzando serpenteantes.

Este lado es el bueno, por cierto, en el lado opuesto hay lo mismo pero acompañado de la gasolinera, el súper, etc…

Dando la vuelta llegamos a la torre de los orfebres, que ahora ocupa la radio de sighisoara. Se puede subir hasta el primer tramo (hasta donde hay escalera por fuera, vaya) y dentro solo se ve un pequeño habitáculo con las siglas de la radio y los números de la frecuencia. No tengo demasiado claro que siga funcionando, hoy al menos está cerrada, y si lo hace seguramente solo ponga música de los 80-90’s como sucede en el resto del país.

Además no pinta que aquí pasen muchas cosas, quizá solo se dediquen a anunciar los nacimientos, las muertes naturales, la fiesta de la cosecha o el menú del restaurante Drácula.

Las torres adquieren el nombre del gremio que las defendía en la época, así que no hace falta decir mucho acerca de quién defendía en la que nos encontramos ahora mismo.

Una vez hemos bordeado el pueblo llega el momento de ir a la plaza central, esa que habíamos evitado porque reúne a los turistas.

Parece que los que había se han dispersado y parece que somos menos los que estamos por allí, a pesar de eso un carro tirado por un cabello y dirigido por un gitano aburrido de vivir, o al menos de transportar guiris coñazo y hacer siempre el mismo recorrido de 15 min por el pueblo, nos adelanta nada más pisar los adoquines de la plaza. Nosotros vamos a tomar un cafelito, que me lo he ganado por conseguir ver todo el pueblo en chanclas y no morir en el intento (siempre he destacado por mi adaptación al medio 😜).

Desde la terraza del Bar-Hotel Wagner tenemos una estupenda del palacio del Ayuntamiento, uno de los edificios más pintorescos del casco histórico así como de la escalera cubierta de listones de madera, que fue ideada para combatir el fresquete invernal y que llega a la iglesia de La Colina. Creo que tiene unos 180 escalones (y como la guía ahora me queda lejos no puedo confirmarlo, así que no podré la mano en el fuego por este número exacto no vaya a ser..).

Nosotros no las subiremos, mi espalda está un poco resentida y no acaba de convencerme. Busco por los puestos de souvenirs que bordean la calle una capa de vampiro para evitarme el paseíllo y como no hay (de eso no, pero copias cutres de los personajes de Star Wars, si, ¿no? Que poca vista de negocio tenéis! 😜) la observamos desde abajo y seguimos con nuestra vuelta.

Ya se acaba la visita y eso está bien porque la hora guiri ha llegado y ahora un montón de turistas llena las calles de la ciudad, hemos dado en el clavo con la hora!

De camino a por Patricio vamos pensando, cuánto tiene que agradecer esta ciudad patrimonio de la Unesco a su más sangriento representante. ¿Sería una ciudad encantadoramente desconocida si Bran Stoker no se hubiera inventado a Dracula basándose en el tirano de Vlad Tepes? ¿Por qué si este sádico empezó sus andanzas y su reinado del miedo y la sangre en esta ciudad hay esculturas, fotos y reclamos constantes por todo el pueblo? ¿Hasta donde están orgullosos de su personaje más famoso? ¿O es simplemente que el recuerdo de un tarado da de comer a mucha gente y eso bien permite enorgullecerse de un personaje que debería ser la vergüenza de un país? Así a lo loco empezamos y terminamos.

Por cierto el tema del «vampirismo» que se saco de la manga nuestro colega Bran, podría venir de la aflicción de V.Tepes a beberse la sangre de sus enemigos muertos. Con lo rica que está la comida aquí y este alimentándose de grupos sanguíneos desconocidos…

Hemos parado a hinchar la rueda, again, este se está convirtiendo en una rutina diaria antes de emprender el trozo más largo de viaje. Parece que ha perdido algo, así que allí estamos culo en pompa con el gasolinero hinchando las ruedas.

Por cierto señores de las gasolineras, no estaría mal que todas tuvieran hinchador, que parezco idiota haciendo cada día el gesto de hinchar una rueda, que es el mismo que el de detonar una bomba marca ACME a manos del Coyote.

Una carretera asfaltada de ovejotas nos lleva a la comuna de Biertan, al norte del distrito de Sibu en El Centro de Rumanía y aún en la región de Transilvania.

Vamos porque si, porque dicen que su iglesia fortificada y este pueblo fundado en el siglo XIII merece la pena. Y así es.

Biertan se recorre en una hora, y a parte de las casas perfectamente restauradas que acompañan el camino, la iglesia es lo único que ver.

Como somos nosotros y es la una, la iglesia está cerrada, abrirán más tarde, así que empezamos por la fortificación y nos dejaremos la iglesia para cuando abran. Pero antes la bordeamos por fuera. Actualmente se pueden ver tres murallas de diferente grosor y construidas con un margen de 5/6 metros una de otra.

Esto se debe a que a causa de la acumulación de grano y comida el espacio se les iba quedando pequeño e iban ampliando y con cada ampliación aprovechaban para que la muralla fuera más fuerte para luchar y defenderse de los ataques enemigos.

Al igual, pero en pequeño, que en la iglesia de La Colina de Sighisoara se accede a la fortificación por una amplia escalera de madera cubierta de un techo de madera tipo cúpula con ventanas cada poco para poder acceder a diferentes puntos de la fortificación.

El primer documento de esta población data de un texto de 1283 sobre los tributos pagados por los habitantes por lo que se cree que se fundó entre 1224 y 1283 por los Sajones de Transilvania.

Entre 1468 y el siglo XVI se construyó una pequeña iglesia fortificada, que es a la que ahora mismo no podemos acceder! 😜

La iglesia tiene una cerradura de la leche, que por su funcionamiento y genialidad fue otorgada con «un premio» en la exposición de París de 1900.

Para este hecho, los parisinos quisieron marcarse un «museo británico» y se llevaron la puerta para estudiar la cerradura y luego decidieron que no la iban a devolver.

Así que los «Biertensen» que los tienen cuadrados se fueron a París en carro y se trajeron su puerta. ¡Muy requetebién!

(A lo mejor el cobre de España es suyo y por eso van a recuperarlo… 😏)

Creo que además de una comunidad muy unida eran una comunidad muy cachonda y tenían unas soluciones muy buenas para los problemas cotidianos, por ejemplo:

Al final de la escalera cubierta, al lado de la iglesia se puede ver una piedra grande, sobre la que los domingos sentaban a la gente que se portaba mal o cometía algún delito durante la semana para que la comunidad entera pudiera verles y con el sentimiento de culpa y vergüenza asegurarse de que no lo volverían a hacer.

Una de las torres de la fortaleza funcionaba como mini-prision para las parejas que se querían divorciar. Las metían allí durante un mes (creo), no les dejaban salir y les obligaban (o no, pero es que no había más opciones) a compartirlo todo: comida, cuharra, cuchillo, cama, almohada… etc.. Y parece era un metodo eficaz porque hubo un solo divorcio en 200 años!

También creo que esa herencia sigue vigente, porque hay un cartel que pone WC y una flecha, luego otro que te hace dudar si hay que subir las escaleras o no, las subes y no es ahí, así que tiene que ser abajo, rodeas por la parte de abajo y vas a parar entre dos de las murallas, atraviesas por el matorral y sigues, y no hay WC ni nada que se le parezca, de hecho no sabes si puedes seguir y salir por algún sitio, porque el camino no está muy abierto que digamos. Así que supongo que lo que te dicen es que o se viene «meao» o lo haces en el campo!!

Que hambre señor!! Tendremos que hacernos un picnic en el lacul Ursu, ¿no?

La llegada al pueblo no es muy triunfal, porque eso parece la piscina municipal más que otra cosa. Todo está lleno de tiendas y restaurantes, pero como aún mantenemos la esperanza de pasar el resto del día espachurrados en un verde, Oru descansando y yo metida en el agua pagamos el parking por 6h (10 RON) y no porque pensáramos estar 6h sino porque 1h costaba 3 RON y tres horitas si pensábamos echar.&B;

Teníamos que haber sospechado cuando el gorrilla se sorprendió, pero es que aún no tenemos pillado el punto de los rumanos, así que no sabía si era por nuestra belleza Española o por el tiempo de parking.

Efectivamente y como ya habréis averiguado era una mierda. Perdónenme señores rumanos, pero esto se parece a una piscina fluvial más que a un lago, pero peor porque aquí el agua está estancada. Y de rosa, rojo o ligeramente rojizo tiene lo que yo de mulata. Además el lago es privado y esta vallado todo alrededor, para que pagues también si te quieres bañar y/o tomar el sol (porque lo hay ni una zona verde medio llana en todo el recinto). La única zona de acceso te la dan las barcas, que no son de pato o cisne, pero podrían serlo… me están tocando los pies estos hombres con su interpretación de la palabra «lago».

Haciendo pucheros nos adentramos en el parque/bosque que hay alrededor, pensando que si no podemos estar a orillas del lago, entre tanto cartelito de info de animales y plantas y otros lagos (igual de recomendables o más aún que este) encontraríamos una zona de picnic, con vistas a.. a personas aunque fuera, pero no a una valla!

Tras ver el hermano pequeño del lacul rosu que da penita verlo y la «enorme» piedra de sal (id a Uyuni para ver enormes e impresionantes formaciones Salinas, que nadie se deje llevar por este monumento a la sal, por favor) encontramos unas mesas de picnic, que ni dejan ver el lago ni tienen verde ni nada de nada, pero allí estamos haciendo la comida más a gusto que en brazos!

En total, incluida la visita al súper, la visita a la iglesia negra y la vuelta por el pueblo, creo que estuvimos 2:30h y tirando por lo alto. Pero ahora al menos sabemos que 2 de 2 no es una coincidencia y el siguienye lago lo buscaremos por internet si o si antes de ir!!

Nuestro punto final de la preciosa carretera 12A y 12B, llena de curvas y grandes paisajes es la pequeña Gheorgheni. No hay nada que ver aquí, pero es nuestro punto de partida para mañana así que parece un buen sitio.

La opción hotelera cercana al pueblo es un poco floja, y hoy queremos estar cerca o en el pueblo porque hemos comido «casero» y nos apetece cenar calentito y tomarnos unas cerves, y eso anula lo de conducir.

Finalmente elegimos el Hotel Filo, que está a las afueras pero pegado al pueblo y tiene terraza restaurante con comida casera, así que cumple todos nuestros requisitos, más o menos.
La habitación del hotel está muy bien, limpia y amplia, las vistas… joder será porque lo hay campo, no? Porque hemos elegido el único hotel que tiene vistas a la carretera y/o a su almacén, puff!

Aquí empiezo a pensar que el mito de Drácula es cierto, porque tanto al recepcionista como a la camarera del restaurante parece haberles chupado la sangre, toda, hasta la última gota.

No hablan inglés, ni español, ni italiano, ni ganas que tienen, no sonríen, no son amables y encima como en recepción no tenían cambio se quedaron con mis 2leí de cambio. Que es ridiculo, porque son unos 0,50€, pero es la forma de decirte que no tiene cambio y seguir con su vida. Pues mueve el puro culo que tienes 3metros de aquí al restaurante y que te den dos putos leis, rancio de los huevos! No es la pasta, es el hecho de que lo hagan ni la intención de decirte que luego te dan el cambio aunque no lo hagan.

No estuve lista. ¡Tenía que haberle pagado 10 RON de menos en la cena alegando que no tenía cambio! 😜

Indignaciones tontas a parte, la comida estaba realmente rica, eso incluso con el escupitajo que seguro que nos hecho la camarera sin sangre.

Y con Oruga siendo atacado por un saltamontes «gigante» os decimos ¡buenas noches! 😘😘😘

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