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África Marruecos (2019)

Día 8. Fez.

Omar, (no sé realmente cómo se llama pero he decidido llamarle Omar porque mi cupo de nombre marroquíes está a tope) nos espera con el desayuno preparado en la parte baja del Riad. 

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El Riad en el que nos quedamos en Fez

Hemos quedado a las 10 con el guía y la otra pareja para la ruta por Fez así que vamos tranquilamente.

El desayuno marroquí ya empieza a hacerse pesado; eso le estoy diciendo a Oru mientras le veo zamparse el último «crepe marroquí» y untar de mantequilla y tres kilos de mermelada de fresa una especie de croissant.

Levanta la vista me mira y me dice:

– ¿Qué? Es que no sé cuándo volveremos a comer!

¡Casi echo el café por las orejas! ¡Que esto no es la marcha verde! ¡Que nosotros comemos tres veces al día! ¡Y si nos saltamos alguna comida es porque estamos tan llenos de la comida anterior que no nos entra ni un bocado! Pobrecito, qué vacaciones más penosas está viviendo, ¡cuánta penuria! 🤣

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Oruga pasando hambre…

A las 10 aparece Mohamed, nuestro guía. Sí, se llama así, no es que me resulte fácil de recordar, que también. También está la otra pareja esperando. Unos tarraconenses jóvenes, que ahora descubriremos si son majos o no. 😅

Por desgracia, acabamos de enterarnos de que nuestro tour será en inglés, pero no tenemos más opciones. Quizá si nos lo hubieran dicho ayer la cosa hubiera tenido solución, pero a estas horas decir que no es perder el día entero.

Ajeno a nuestra conversación Mohamed se pone en marcha.

Yo voy con pucheros; mis pucheros propios, porque no tengo con quién enfadarme y Mohamed no va a aprender de repente a hablar español por ciencia infusa. Además, como ya descubriremos más adelante, Mohamed no tiene ningún interés en aprender cosas nuevas, ni en vivir, sonreír o interactuar con el mundo. Respira, se mueve y aporta información escueta y ya. Es un guía-ameba. 😒 Con lo preguntona que yo soy el idioma me limita y aunque se le entiende muy bien, no es lo mismo…

Fez es un laberinto, puro y duro. No hay centro como tal; no está la típica plaza céntrica. No sé dónde quedará esta gente con sus amigos y es cierto que es prácticamente imposible encontrarte, por mucho sentido de la orientación que tengas. 

Así que vamos siguiendo muy de cerca a Mohamed, que no ha abierto la boca aún. Desde luego hay que reconocer que de guía hace muy bien, porque guiarnos nos está guiando y no nos estamos perdiendo. 

La cuidad aún está despertando. Aunque sea tarde, el zoco no está en plena ebullición y aprovechamos para ver, cómo no, tiendas. Pero esta vez la división de los barrios está bien marcada por oficios.

Es chulo; no es como cuando en tu ciudad te dicen que está calle se llama así porque aquí se hacían y vendían cestos, por ejemplo. Aquí se llama así, y hoy en día ves a la gente desarrollando el oficio. Sastres cosiendo a mano y a máquina, con pequeños talleres que más bien son habitáculos en los que trabajan 5 o 6 personas sentados en el suelo, y que se quedarán ciegos antes de los 50. Separados para hombres y mujeres, por supuesto. La calle de las novias, donde además de ver los caftanes y telas para los vestidos. Hasta 7 llevan las novias. Cerca, se ven los artesanos confeccionando y armando los tronos en los que «bailan» a los novios. La verdad es que todo es muy «boda gitana». Lleno de piedras y brillos. Discreción cero, vamos.

Seguimos caminado y vemos carpinteros trabajando las mesas y haciendo ventanas. Oru se ha animado y ha preguntado por una mesa (necesitamos un salón más grande).
400€ le dicen pero él cree que por 200€ nos la podríamos llevar. Además el hombre le ha dicho que se puede desmontar, como Ikea. 

Pues yo creo que no nos la vamos a llevar porque no me pega con el sofá skonholmn que tengo, pero es que tampoco me veo en Ryanair pasándola como equipaje de mano… Oruga aún no sabe que no hay que dar falsas esperanzas… Y como yo sigo caminando, porque la mesa es muy bonita, pero no la vamos a llevar, da por terminada la visita a la mesa de 5 metros, que no sé dónde pensaba meter. 😅

La cabeza de dromedario colgando es lo que más me duele de la zona de comida del zoco. Mohamed me concede que le dé la espalda a la carnicería mientras él habla. A partir de ese momento, el desplume de pollos en directo, las gallinas vivas y los pavos atados en espera de su momento, no me impresionan nada de nada. Oru es un machote, pero yo sé que la cabeza de dromedario le ha pellizcado el estómago. 

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La medina de fez despertando

Es curioso ver la gente en el mercado, porque este es el mercado. Nada de supermercado con la pechuga de pollo reseca y desde luego no se puede comprar más fresco. Te lo llevas calentito, calentito. 

Nuestra ruta en Fez se basará en el interior de la Médina y cómo tengo esta memoria regulera, (de ahí que escriba) el orden no tendrá nada que ver con la realidad, así que cualquier intento por seguirlo será un desastre seguro. Tomadlo como un TOP 10 a visitar en Fez. 😉

  1. Bab Boujloud (La puerta azul).
    Bueno, azul por un lado y verde por otro, así que lo de azul le viene solo ¡si la miras por fuera! La cara interior es verde, que es el color del islam y es la puerta principal de acceso a la Médina. De aquí salen dos de las calles principales de compras.Como decía, Mohamed es parco en palabras, y si le preguntas si responde, pero si no le preguntas se limita a caminar y comprobar que no ha perdido a ninguno de sus patrocinadores. Nos hace un par de fotos y continuamos hacia la Madraza.

  2. La Madraza (Madrasa) Bou Inania. 

    Cuesta 20DH aunque las guías digan que 10DH y puede ser que seas perseguido hasta dentro porque no han visto bien tu entrada como nos ha pasado a nosotros. Así que asegúrate de que la ven bien, porque los marroquíes tienen un volumen de voz a lo Whitney Houston.Es la única madraza en Fez con minarete porque también es una mezquita. Es chiquitilla, pero muy adornada. Estamos un rato admirando cada uno de los rincones; lo que se puede ver no es muy grande y estaremos unas 20 personas.

    Allí Mohamed da las explicaciones estrictamente necesarias y desaparece hacia una esquina para no tener que comunicarse mas con nosotros. Yo gracias a Khaled Hosseini, autor de «Mil soles espléndidos» o «Cometas en el aire», tengo más o menos ubicada la figura del Imán, Ulema y demás. En realidad le cuento de lo que me acuerdo y he de decir que para la memoria floja que tengo, hoy lo bordo.

     

    Por cierto, para todos aquellos que no conozcan los libros de Khaled Hosseini, son brutales. Yo con «Mil Soles espléndidos» estuve llorando hasta no poder más. Me emocioné, aluciné y me enamoré de su forma de escribir. Eso sí, como mujer no musulmana, sufrí lo que no está escrito por las protagonistas Afganas. En fin, hasta aquí una recomendación que nadie me ha pedido.

  3. Clepsidra o reloj de agua.
    Nos acercamos al complejo “Medersa de Bou Inania”. Formando parte de él se halla “Dar al-Magana”, la casa que alberga la clepsidra o reloj de agua. Es una construcción curiosa, y aquí ya reconecto en cuerpo y alma con Moha, ¡que si no no me entero de nada!
     

    Abu con-un-apellido-muy-complicado, construyó un reloj con tazas y cuencos  de bronce. En la fachada de la casa del reloj se pueden ver pequeñas ventanas, y encima de ellas, unas vigas de madera. Las ventanitas en forma de arco son doce y en realidad eran los intervalos que marcaban la hora. En aquella época los relojes no eran tan precisos como ahora, es decir marcaban las horas aproximadas.También se pueden ver los soportes de madera tallada donde iban apoyados los cuencos de bronce que ahora simplemente ya no están (o por lo menos hoy no). Cada vez que sonaba la hora, el pueblo se enteraba por el ruido procedente de la caída de una bola metálica sobre un tímpano de zinc.

    A simple vista esto es todo lo que podemos ver porque es detrás de esta fachada donde se esconden los elementos que hacen funcionar el reloj: cilindros llenos de agua, válvulas de desagües y flotadores de madera. ¡Muy curioso, la verdad!

     

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Clepsidra o el reloj de agua

 

  • Museo Nejjarine – Museo de Arte y Artesanía de la madera.
    Llevo mucho rato atenta y ya me he cansado. Soy como los niños pequeños…
    Aquí me he entretenido mirando unos gatitos que se bañaban en la fuente de fuera, y corrían entre ellos. Miro también a la gente que se acercaba a beber agua y cada movimiento de mi alrededor y efectivamente, no me he enterado de nada.

    Así que no se para que servía y como Mohamed no se ha acercado nada al bullicio de gente que había en la puerta no puedo decir si es bonito o feo… Oru está allí, pero como si no estuviera, porque me dice que no se ha enterado de nada tampoco.

    Pero he investigado un poco igualmente:

    El Museo de la Madera de Fez se ubica en una fonda que fue construida a principios del siglo XVIII para proporcionar comida y cobijo a los comerciantes de productos lujosos que viajaban hasta Fez. En la planta baja se llevaban a cabo las transacciones comerciales mientras que en las plantas superiores se encontraban las habitaciones en las que descansaban los mercaderes.
    Durante la época del protectorado el edificio se convirtió en una comisaría que se encargaba de reprimir a los que tenían ideas nacionalistas.

    Clasificado como monumento histórico en el año 1916, el edificio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y fue objeto de un importante trabajo de restauración como parte del programa de conservación de la medina.

    Qué bonito, y práctico, es internet. 🤓
     

     

    Parece que Mohamed está un pelin más animado. ¡Le he visto sonreír dos veces! Ni un chascarrillo, nada que contar acerca de la vida de aquí. ¡Con lo que a mi me gusta saber estas cosas! Pero parece más animado.

    Físicamente es una mezcla de Balki Bartokomus de primos lejanos y Apu de los Simpsons, pero achepado. Como desinflado y parece que está leyendo la wikipedia.¡Como echo de menos a Ali!

    Como ya estamos cogiendo confianza con él ha decidido poner distancia y lo va a hacer de la mejor forma posible. Nos ofrece elegir entre ir a ver un taller de alfombras o un taller de artesanía. Nos da un poco igual mientras no sea un sitio de esos donde te sientan y te intentan vender y sea un taller donde te enseñan como se hace..

    – No, no. Es un taller, taller. – nos dice.

    A nosotros nos da igual y la otra pareja prefiere ver alfombras, así le decimos que vamos a conocer el lugar donde hacen las alfombras voladoras. Duda existencial: ¿la alfombra voladora de Aladdin tiene nombre? Lo apunto para investigar más tarde…

    Y allí estamos los cuatro sentados con un té frente al vendedor de alfombras, que no calla ni cosiéndole la boca, y sus dos secuaces venga a sacar alfombras de todos los tamaños, colores y texturas y tendiéndolas delante de nosotros.

    Pues sí, las fabrican allí. Eso ha dicho el vendedor; pero hemos tenido mala suerte porque allí habrá unas 5000 alfombras y ya están todas acabadas. Seguro que si hubiéramos llegado ayer hubiéramos pillado a alguien haciendo alguna. Pero hoy ya no. ¡Es que son muy rapidines!

    Los cuatro presentes sabemos que no vamos a comprar y que nos la soplan las alfombras así que ahora solo falta que este hombre lo sepa, lo asuma y nos deje irnos. Cuando acaba con su ensayado discurso en español empieza por mí; que me acerque a tocar dice. Jajaja, ¡o me pones una caña fresquita encima de la alfombra o yo por menos no me levanto!

    Le digo que las alfombras en mi casa las elige mi marido y veo por su cara que ya sabe que nosotros no vamos a comprar nada. El pobre Oruga se levanta sin rechistar y toca la alfombra. Lo intenta, pero se nota que tiene el mismo interés por la alfombra que por el nuevo rímel de Loreal colección otoño 2019.

    El vendedor no decae así que ve un filón en la otra pareja. Son jóvenes, pero duros.

    Cinco minutos después salimos los 4 sin alfombra del lugar. Mohamed nos espera en la puerta.  El muy cabrón no se siente ni un poco culpable. Como que la cosa no va con el.. 😡

     

  • Curtidores.
    Vamos a ver las curtidurías y de repente Mohamed gira y nos mete en una tienda. Yo ya voy a quejarme cuando nos tiende unas hojas de menta. Para la nariz, dice.
     

    La única forma de ver a los curtidores trabajar es desde las terrazas de las tiendas de cuero que se sitúan alrededor. No te molestes en dar vueltas porque no hay otra manera.Entras en la tienda y la atraviesas completamente seguido por los vendedores que esperan poco pacientemente a que acabes de ver a los curtidores para iniciar el modo acoso y derribo hasta que compres.

    Las tiendas tienen familias trabajando en las bañeras que se sitúan abajo por lo que esto es una especie de monopolio.

    La verdad es que impresiona bastante. Las bañeras se suceden llenas de tinte de colores. En ellas los hombres trabajan metidos hasta la cintura con las pieles de camello, cabra o buey.

    El curtido de pieles se hace en varias fases:

    Fase 1: Lavado, para quitarle los restos de carne o pelo.

    Fase 2: Curtido. Dependiendo del animal se deja desde una semana a un mes en una mezcla de agua, caca de paloma y pis de vaca (no es un conjuro, es así). Esto lo deja suave y a la vez le da ese olor que no quitas ni a tiros cuando te compras algo de cuero “del bueno”.

    Fase 3: Afeitado. Hay unos hombres con machetes paseando por en medio de las cubas que les quitan los últimos restos de pelo antes del tinte.

    Fase 4: Tintado. Las pieles se meten en las cubas o bañeras de tinte y se menean a lo loco para que se tiñan por igual.

    Y en ese potingue están metidos estos pobres hombres bajo un sol de justicia y un olor que desde aquí arriba, a mí, no se me hace más incómodo que el de algunas zonas de la ciudad que huelen a caca, pero que ahí abajo tiene debe ser insoportable. Aquí hay gente más sensible que se frota con fuerza la menta contra la nariz. ¡Verás tú que rojez mañana!  Muchos corren dentro de la tienda, ¡como que allí oliera mejor! 😖

    El dueño de la tienda ha salido para darnos conversación. Somos los últimos guiris que quedamos mirando a los curtidores y aún no nos ha hecho el tour por la tienda. El pobre está nerviosete. A Mohamed lo hemos perdido hace rato y no sabemos donde estará sentado…

    Yo salgo con un sabor amargo. Me cuesta ver este tipo de trabajos y a la gente partiéndose en dos en un trabajo que no creo que les reporte grandes riquezas.

     

     

    Como siempre el tema de las compras, nos da un poco igual, así que salimos tranquilamente comentando sobre los curtidores, sin prestar demasiada atención a la cantidad de cosas que hay en cualquier rincón al que mires de la tienda.

    Salimos los cuarto victoriosos con nada en las manos y esperando que nos vitoreen en la entrada de la tienda por haber conseguido salir sin comprar. Pero nada. No hay nadie con panderetas ni coronas de laurel. Pues no lo entiendo ¡a mí me parece un logro! Y Moha (es que es muy largo escribirlo tantas veces) tampoco parece contento, ¡qué sorpresa!

    Es hora de comer, así que Moha nos planta sin más opciones en un sitio en algún lado. Esta ciudad es tan complicada que solo sé decir que está al lado de donde los chicos parece que trabajan el cobre pero solo lo aporrean antes de poner la mano por una propina obligada si hay una cámara delante.

    Creo que los artesanos caldereros que lo trabajan de verdad están algo mas escondidos a nuestros ojos. Moha no nos da mucho margen para mirar el trabajo de estos chicos, así que tenemos que seguirle al restaurante.

    Nos decidimos por la terraza en lo alto del restaurante. No hace mucho calor y la verdad es que se está de coña.

    Comemos sin pena ni gloria y caro. 30€ los dos. A veces me da la risa lo guiris que somos, y me pregunto si ellos sabrán que sabemos que nos la ha metido doblada.

    En fin son gajes de los viajes, pringar de vez en cuando. Pero claro, ya empiezas a desconfiar de todo, por unos pocos. Aún así, la comida ha sido entretenida charlando con la otra pareja, de todo un poco, y así hemos podido descubrir que son una pareja majísima por lo que definitivamente, no nos podemos quejar. 😜

    Una hora y pico después la camarera nos avisa de que nuestro guía está abajo. Claro, no va a subir a decírnoslo él. ¡Seguro que estará reventado de tanta actividad social!

    A la salida tampoco nos podemos parar a echar un ojo a los caldereros de la pequeña plaza triangula. Primero porque ya se han dispersado y segundo porque Moha es un agonías y nos dirige ahora a la fábrica de textil.

    Entramos en una especie de corrala antigua, gris y destartalada. Nada más entrar se puede ver un telar con una manta a medio hacer y a nuestra derecha un hombre en su telar enorme haciendo lo propio con una manta de colores.

    Un montón de turistas se agolpan frente a él para verle trabajar. Desde mi posición saco una tímida foto y continuo más atraída por los enseres que cuelgan de las paredes desvencijadas que por los coloridos pañuelos que cuelgan de los puestos del fondo.

    Todo está lleno de aparejos de labranza y telares y piezas antiguos, que pasan bastante inadvertidos a los ojos de los visitantes.

    Oruga necesita “la foto buena” del hombre del telar así que espera a que se dispersen los alemanes y le saca la foto al telalero que continúa trabajando. Una vez que ha oido el click de la foto, el hombre cuelga el telar y se levanta a pedirle la propina a Oruga. ¡Trabaja con monedas, es como un muñeco de feria! 🤪

    Oru todo agobiado porque no lleva ni un DH acude corriendo y yo ya tengo preparados los 0,20€ que le va a dar. Ni más, ni menos. Y si no le gusta que deshaga la última hilera de alfombra.

     

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    La foto «buena»

    Ya no puedo seguir cotilleando porque el vendedor oficial de este patio nos ha enganchado por banda y ahora nos explica que se usan tres tipos de hilo para hacer las mantas, pañuelos y fulares que allí se venden. Algodón, seda e hilo de cactus. Y allí nos enseña cómo se saca el hilo de un cactus agave, como el sirope.

    Ya puestos, enseña a Marta, la chica de la pareja que nos acompaña, a ponerse el pañuelo en la cabeza estilo Beréber. Supongo que por si va al desierto para que sepa ponerse el uniforme. 😜

    La charla que recibimos es la misma que recibirán otras 300 personas en el día de hoy. Exactamente la misma.. Y por eso a veces no socializo, porque me gusta más perderme en mis pensamientos mientras cotilleo que recibir la charla de rigor. ¡Pero estos hombres tienen que vivir de algo!

    Moha sentado a mi lado ha perdido la fe en que compremos algo y él pueda llevarse la comisión. Yo he perdido la fé en que él pudiera sorprenderme y caerme bien con el paso de las horas. Cada uno tiene que lidiar con sus frustraciones como puede.

    Para su sorpresa salimos de allí con un fular para las mamis porque a pesar de que hace muchos viajes que dijimos que no queríamos perder más tiempo en buscar regalos que luego son un incordio para llevar a la gente, los hay en todos los sitios y luego son poco o nada útiles, las mamis son las mamis. 😍

  • Mausoleo de Moulay Idriss, patrón de Fez. 

    Nosecuantos años después de su muerte, se encontró un cuerpo incorrupto que se atribuyó a él por lo que esa zona empezó a considerarse zona sagrada.Su cuerpo se ubica en un palacio escondido entre callejuelas estrechas al que no se puede entrar si no eres musulmán y eso que desde la puerta se ve a la gente sentada tan a gusto y con los pies fresquitos… ¡Ya podían compartir!

    En la puerta varias instagramer del velo se hacen fotos bucólicas apoyadas en la pared. ¡Que poco me queda ya por ver hoy!

     

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    Mausoleo de Moulay Idriss

    Lo único que le saca una sonrisa a Moha son los niños. Cada vez que pasamos por una escuela nos la señala y nos cuenta cositas de los estudios infantiles, de la vida en las escuelas. Sospecho que, o no tiene ningún hijo y le hubiera gustado tener muchos, o tiene muchos y le encantan. Pero no le voy a preguntar, porque nos ha llevado de encerrona de compras y no se siente ni culpable así que su vida me importa entre poco y nada. Siempre desde el respeto y el cariño, por supuesto.

    Pasamos por una escuela y hay niños súper peques aprendiendo a contar y para allí que nos mete. Así que estamos en clase con unos 6 niños y niñas mientras recitan su lección. 🥰

    Hace un rato nos ha contado todo orgulloso que los niños desde los tres años están años centrados exclusivamente en tres materias: matemáticas, árabe y lectura del Corán.

    Lo ha contado como si cada niño marroquí fuera a ser el nuevo Einstein y será porque Moha no me cae bien, pero si lo traslado a los niños en España la cosa sería algo así:

    Los niños los primeros tres años de colegio se centran en:

    1.Aprender a leer
    2.Aprender a contar
    3.Aprender a escribir

    Y es exactamente lo mismo, y lo más normal del mundo. Que van a hacer niños de 3 años en el cole nada más llegar ¿Derivadas? ¿Integrales? 😆

    Callejear por Fez es una maravilla, mirando hacia arriba claro. Si miras hacia abajo está llena de suciedad por todas partes, porque las papeleras, cuando hay, son casi meros adornos. Por suerte hay muchísimos gatos, porque si no, por lo que se puede intuir y por lo que veremos sin querer en alguna ocasión más adelante, también verás otras cosas además de comida por todas las esquinas. 🤢

    Hasta los edificios más derruidos están decorados con impresionantes arcos, cúpulas llenas de adornos y azulejos de color. En Fez la madera cobra un papel importante y todo ello unido hace que cada casa tenga su encanto único. Una verdadera maravilla. (Aunque me sigue pareciendo un coñazo que sea un laberinto porque no sabría volver al hotel ni de coña) 

    Mientras escuchamos la historia del ligoteo oficial de antaño de la boca de Moha, ando perdida mirando las celosías que impedían ver al enamorado desde la primera planta del edificio y por tanto, desde abajo tampoco se puede ver a la amada. Cosas de antaño, que diría alguno, pero sospecho que aun queda mucho de esto por aquí. 

    En una esquina vemos a dos chicas que son “acompañadas sin querer” por un chaval más o menos de su edad. Ellas le dicen que se vaya, que no quieren nada, pero el chaval insiste.

    Las chicas parecen ya demasiado agobiadas, y aunque creo que el chico no les haría nada (cosas peores he visto en Barcelona a plena luz del día) decido interrumpir a Moha, que habla y habla. Parece como si este acoso fuera algo normal aquí, así que insisto y le pido a Moha que les eche una mano a las chicas y les indique la dirección correcta y de paso mande al chico a otro lado, porque parece que no entiende un no.

    Las chicas respiran aliviadas y nosotros continuamos nuestro camino, sea cual sea…

    Nos encontramos con una escuela con las puertas abiertas, están cantando en voz alta y Moha habla algo con la profesora y nos dice que entremos. Son niños de unos 4 años, que ahora mismo se mueren de vergüenza por nuestra presencia. El que parece mas atrevido se anima incitado por la profesora a recitar algo, que por supuesto no entendemos pero nos encanta igual.

    La escuela no serán mas de 20m2 con unos pocos pupitres, una pizarra y un par de ventanas. ¡Es curioso lo pequeño que es! Y los niños, jugando entre ellos, sin grandes pretensiones, ni ropa de marca, tablet ni tonterías que les atolondre. Niños juguetones, sonrientes, curiosos y animados. ¿Cuánto durará esta energía sin que llegue la sombra de la tecnología?

    Aprovechando el laberinto que es Fez, Moha nos acaba de traer al hotel. Así de repente. ¿Pero no era el día entero mamón? ¡Pues son las 16h!

    Se puede decir oficialmente que Moha ha sido nuestro primer estafador oficial del viaje a Marruecos. Nos lo hemos ganado a pulso, por confiados. Normalmente lo miramos mejor, lo acordamos mejor y preguntamos los detalles mucho mejor. Pero ayer, después del largo viaje nos pilló desprevenidos.

    • Teoría según las guías:
      Un guía privado para dos, en español, todo el día: 40€ 
    • En la práctica:
      – Un guía para 4: 80€.
      – Fueron unas 3:30h si descontamos la comida y las mierdas a las que nos llevo para comprar
      – En inglés

    En resumen, muy poco recomendable. Pero eso te puede pasar siempre. Si te toca el cojo de simpatía, te toca y te aguantas. 

    Leyendo después, (que no sirve de mucho a posteriori) te dice la guía que el hombre-guía te va a llevar a comprar siempre, sí o sí. Y que si no quieres pasar ni de cerca por una tienda tendrás que pagarle más. Unos 100DH más normalmente (10€). 

    Cada tienduca en la que entres acompañado de tu guía, incrementará automáticamente el precio de tu producto un 10% – 20%, lo que es la comisión de tu guía. Y que el vendedor será mucho mas reacio al regateo. Así que si hay algo que te guste, quédate con la dirección y vuelve solo pasado bastante rato o, si es posible, al día siguiente. 

    Yo quiero pegarle latigazos a Moha con las rayas de su camisa pero como estoy más enfadada conmigo por tonta, prefiero que se vaya y que el karma haga que el médico le prohíba de por vida el azúcar. Estoy convencida de que ese tiene que ser el peor castigo para un marroquí.  ¡Hiperglúcido!

    En el hotel nos despedimos de Moha sin grandes vítores y aprovechamos para echarnos una siestecita.

    No recuerdo si lo he dicho pero nuestra habitación es chulísima. Estoy enamorada del armario troquelado, la mesita, el cabecero de la cama y el baño.

    Todo recargadisimo, pero a la vez con muy buen gusto y muy limpio (que es en realidad lo que mas valoramos en un alojamiento). Además está en la parte alta del Riad y por eso tenemos terraza privada, que está de coña para espachurrarme un rato mientras y poner la rodilla en alto, que sigue dando guerra, mientras leo un rato y Oruga hace la croqueta por la cama. 😬

    Tras la siesta de rigor nos animamos a salir a pasear valientemente por Fez. Oruga lleva el mapa porque si lo llevo yo, no conseguiría llegar ni a la esquina.

    Aunque ahora ya reconozco algo mejor donde estamos. Lo reconozco porque estamos al lado del parking donde nos dejo Soufyen ayer ¡y porque hemos pasado esta mañana por aquí!

    Necesito tabaco y antes de emprender nuestra ruta hago de tripas corazón y me acerco a comprar a uno de los kioskos cercanos. 

    Se me cuela un autóctono y soy incapaz de ver cuanto le cuesta el tabaco a él, pero ya te digo yo que menos que a mi que me cuesta unos 4€ el paquete, o 3,30€ – 3,50€ en el mejor de los casos. Porque señores y señoras, ¡también hay que regatear por el tabaco! Bueno no sé si todo el mundo, pero ya nos ha tocado varias veces, y queridas mujeres fumadoras, el tabaco para Oruga es mas barato que para mí. ¡Indignante! 

    Son estos pequeños detalles los que me sacan de mis casillas y me hacen olvidar la amabilidad que hemos recibido hasta ahora. 

    Nuestra intención es ir al Palacio Real, Dar al-Makhzen, pasar por las puertas que nos hemos perdido (esto no va a suceder, porque hay muchas… ¡pero alguna encontraremos!), llegar al barrio judío, Mellah, e ir a la Sinagoga, al cementerio y darnos una vuelta por la zona, para poder compararla con la que vimos en Marrakech. 

    No estamos lejos, tardaremos mas o menos unos 20 – 25 minutos en llegar desde donde estamos al Palacio Real. La guía y Omar nos recomiendan un taxi si somos muy vagos, pero como aún no hemos agotado toda nuestra gasolina interna, decidimos ir andando, que se ve mas y se conoce mejor.

    El paseíto no se nos hace largo, pero ya estamos en zona “fea”. Seguro que hay una forma de ir por otro lado que es mas chula, pero nosotros hemos elegido esta y los edificios no están tan cuidados como en plena medina. También el ajetreo y el movimiento de la gente cambia. No es tan pausado como pueda parecer en pleno centro. Por aquí la gente tiene mas prisa y hay coches, cosa que solo te das cuenta de su ausencia cuando vas a la parte externa. 

    El Palacio Real no tiene pérdida. Es eso enorme que ocupa tropecientas manzanas y que está plagado de policía de todo tipo. Al llegar vemos que nuestra triste foto de la guía no le hace justicia. Es literalmente enorme y no me extraña que lo construyeran fuera de la Medina vieja, ¡porque no sé donde lo iban a meter! Se encuentra en la parte Fez el-Jdid que es como la parte ampliada de la Medina original (Fez El-bali) mas antigua. La famosa, vaya.

    Ya sabíamos que el palacio no se puede visitar por dentro, pero habíamos decidido pasar por las 7 puertas de bronce, madera y azulejitos que lo componen. Las puertas representan los días de la semana y algo sobre la jerarquía monárquica, pero puede que me lo esté inventando, o “retocando” que la memoria es muy inestable…

    La decoración con azulejos de cerámica preciosos, prevalece en color azul, símbolo de Fez, y el verde, por el Islam. Todo muy recargado. ¡Que se vea quién está forrado aquí!

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    Oruga en una de las entradas al Palacio Real, Dar al-Makhzen

    Como les gustan los doraditos: Qué complejo hurraca joder… Aunque claro, como estás aquí, pues pega y queda perfecto. 🤪

    Lo vamos recorriendo parándonos en las puertas mientras miramos de reojo a los policías armados que hay un poco más allá.Ninguno de los dos queremos ser reprendidos en árabe y menos con los gritos que pegan estos hombres ya de por sí. 

    Los policías mas acostumbrados a los guiris que al azúcar, pasan de nosotros, así que allí estamos pegaditos deslumbrados por el brillo.  

    Dejamos atrás el Palacio Real para dirigirnos al barrio judío porque ya está cayendo la tarde y queremos llegar cuando aún se vea algo. En algún momento tomamos la dirección contraria (¡qué raro!), y sin saber ni cómo ni porqué aparecemos en una plaza enorme. Parece que estamos en el limbo entre la medina y el resto. 

    Accedemos a la plaza por la puerta Bab Mahrouk. Parece que hoy ha habido mercado y están acabando de recoger.

    Es una plaza grande con una puerta de acceso enorme y accesos laterales. Está llena de gente, y se oye música desde cualquier rincón de la plaza, música que se entremezcla entre si. No sé muy bien cual es el uso normal para este espacio. No sé si normalmente es un lugar de encuentro para la gente de Fez o es un “todos sois bienvenidos», pero al menos a estas horas somos los únicos turistas que están por aquí. Así que recibimos miradas nada discretas mientras nos movemos de un lado al otro mirando en qué se entretiene cada uno, y viendo sobre todo los artículos de segunda mano que se venden en los puestos.

    Oruga está un poco nervioso y actúa en modo guardaespaldas. Algo que no hace falta porque por allí se ve todo muy tranquilo a pesar de las voces que se pegan entre ellos. ¡Y luego los gritones somos los españoles y los italianos! Y a pesar de que de vez en cuando nos miran extrañados, no se atisba ningún tipo de peligro inminente. Da igual, mi Kevin Costner particular está buscando la vía de escape.

    Mientras me tropiezo con unas barras que hay en el suelo (bendita torpeza la mía), Oruga me dice que ya tenemos la dirección. Nuestro destino está en la esquina opuesta de la plaza y que por allí tiene pinta de que está la puerta azul. ¡Pues vale! Total ya nos hemos perdido 50 veces, si no es por allí, ¡ya preguntaremos!

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    Guiados por la música y los puestos llegamos al lado contrario de la plaza y tomamos una de las callejuelas a cara o cruz y efectivamente, allí hay una placa que indica que en menos que canta un jilguero estaremos en la puerta azul. ¡Muy bien, Kevin Costner! A veces se me olvida que celebrar la alegría en algunos países con un beso o una palmadita en el culo de Oruga no es lo mas adecuado, pero coño, Fez es un sitio “moderno”, ¿no? 😎

    Oru que actúa como si le acabara de desnudar en medio de la plaza y vender su ropa al mejor postor. No le hace ninguna gracia y cuando se me olvida ser “recatada” me para los pies. ¡Rancio! 😬 El beso que no se da se pierde para siempre, ¡yo no te digo más!

    Al fin estamos frente a Bab Boujeloud o puerta azul aunque ahora ya es de noche y yo me tomaría un café, porque yo soy así. ¡El café me parece bien a cualquier hora! Pero ademas queremos sentarnos un rato, así que estamos valorando adentrarnos en la plaza Boujloud. Creo que se llama así y además no tiene pérdida: es la que te encuentras al pasar por debajo de la puerta azul hacia el lado verde y está llena de bares y restaurantes.

    Allí varios chicos sonrientes nos ofrecen subir a las terrazas, para cenar, té… Pero no nos vemos con ganas de tanto jolgorio así que nos vamos de nuevo hacia el lado azul de la puerta y elegimos una pequeña cafetería-restaurante que está muy lejos de ser el mejor sitio de la zona, pero tiene pequeñas mesas a pie de calle y las sillas dispuestas hacia la calle, como en París, para que podamos cotillear a gusto. Además hay muchos menos guiris, por no decir que somos los únicos. Está ahora llena de marroquíes tomando algo. Ni rastro de una fémina. 😖

    Como representante femenina del bar le pido al amable y sonriente camarero un expreso temiendo la diarrea posterior 😅. En serio, lavarse los dientes es muy importante, y reponerlos cuando se te caen o se te pudren, también. Oru se pide un té y para nuestra sorpresa. Sobre todo la mía que no daba un DH por el café ¡y el café está riquísimo!

    Y allí nos quedamos, más a gusto que un arbusto. Viendo a la gente hacerse fotos en la puerta, a los hombres y las mujeres yendo de un lado para otro. Hablando como siempre de todo, haciendo suposiciones sobre la vida de la gente que nos cruzamos. Siendo Caracola y Oruga, vaya.

    Nos tomamos el segundo café en el mismo sitio y cuando ya hemos acabado de arreglar el mundo y las civilizaciones actuales y venideras parece que el hambre nos llama. Así que después de despedirnos del simpático camarero, nos vamos a buscar algo para cenar. 

    Ya en el hotel, desde la terraza donde estamos tirados, se escucha una fiesta en alguna calle cercana o música en alguna casa. Es como una fiesta de pueblo y yo me muero por seguir la música e ir en su búsqueda a pesar de que tendría que ir tirando migas de pan como en el cuento para poder volver. Tras mucho darle por culo a Oruga no consigo meterle las ganas de ir en busca de la música marroquí animada que oigo, así que hago pucheros, ¡pero esta vez no me sirven de nada!

    ¡Nos vamos a dormir que nuestras patitas necesitan recuperarse!

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