Categorías
Grecia (2021)

Día 3. De Atenas a Delfos pasando por Tebas

Visita a pie por Atenas y camino hasta Delfos con parada en Tebas.

La buena noticia de tener el Free Walking Tour a primera hora de la mañana es que aprovecharemos todo el día. La mala, es que yo no concibo las vacaciones levantándome a las 7:15h.

El desayuno del Amelia nos ayuda a llevar mejor el madrugón y como he dejado a Oru duchándose, puedo permitirme desayunar tranquila masticando y en silencio… Oru llega limpito pero tan “empanao” que a pesar de estar solo unas 6 personas desayunando y yo ser de un tamaño bueno, ni me ve. Si no le hago un gesto con gruñido a modo de saludo mañanero ¡se sienta con la señora de mi lado!

Hemos quedado en la Plaza Syntagma para salir a las 9h. El punto de encuentro: uno de los dos cervatillos que se encuentran al lado de la salida del metro. Nos separan dos minutos escasos del punto de encuentro, ¡así que llegamos uno tarde para hacernos notar! Solo falta una pareja, así que al menos no somos los últimos.

Vista de la plaza Sintagma (abajo) desde el parlamento

Después de un breve repaso a nuestro grupo, vemos que a simple vista no tendremos problemas de instagramers de pacotilla o compradores compulsivos que hagan que queramos prenderle fuego al grupo.

Pluto es nuestro guía, sí, como el perro de Mickey Mouse. En realidad, es un diminutivo de un nombre griego llamado Plutonusutusitususus III o algo así, porque por mucho que lo intentemos no hay forma de aprendernos un nombre ni de broma, y es que todos los nombres son muy complicados y/o largos. Donde esté un buen “Carmen” o “Jose”…

Nuestra ruta durará más o menos tres horas, y comienza en el cambio de guardia delante del Parlamento.

No tenemos datos nuevos sobre el cambio de guardia, que no fueran los adquiridos ayer en nuestra lectura, ya que empezamos a sospechar que Pluto no es demasiado hablador a pesar de ser cordial.

Únicamente sabemos nuevo que los guardias son elegidos de entre los chicos de “la mili” por bien parecidos, es decir, son entrenados expresamente para el paseito del caballo, y son los más altos y guapetes de su promoción. Ni rastro de las curiosidades que ya os contamos ayer.

Dejamos a un lado la tumba al soldado desconocido para atravesar el parque Nacional de Atenas y dirigirnos a nuestro siguiente punto.

El parque es bastante grande y mantiene ese “olor a Atenas” que nos acompaña esto dias y que le hemos preguntado a Pluto, pero no ha salido decirnos que árbol es el que huele así. He leído por ahí que es jazmín, pero me he dado cuenta de que solo he olido el jazmín en incienso y la verdad no me recuerda mucho.

El parque en si, no impresiona, pero es uno de los pulmones de la ciudad, y se agradece el verde, las palmeras altísimas y el frescor. Varios pasillos se entrelazan y toman caminos diferentes, con gente paseando, corriendo, paseando al perro o simplemente sentados a la fresca periódico (en papel) en mano.

El camino elegido por Pluto nos lleva por un lateral donde se encuentra un pequeño “zoológico” en el que se pueden ver algunas cabras, conejos y gallinas con todos los animalejos tristes y despeluchados en poco más de 30m2. Quizá es el momento de replantearse dejar a los animales en un santuario o en la naturaleza, que nada aportan metidos allí mirando a la nada esperando ni se sabe qué.

Paseando por el Parque Nacional de Atenas

Hacia nuestra izquierda está el estanque que visitan algunas aves acuáticas, un jardín botánico y los restos de algunos monumentos de la antigüedad. Nos habla también de la existencia de un jardín botánico pequeño pero no vemos nada de eso así que no sabríamos decir si es bonito o no.

Llegamos sorteando coches y motos locas hasta el estadio Panatenaikos, algo así como “mármol bonito”. Parece una pista de atletismo enorme, y es el único del mundo construido íntegramente en mármol.

El actual está construido sobre el clásico del 370 A.C (ojo que a mí me bailan los años un poco, puede ser que fuera en el 350 A.C.) y se construyó para celebrar la parte atlética de los juegos en honor a la diosa Atenea.

Por cierto, en aquella época las pruebas se hacían en bolicas. Gimnasia viene de gimnos o algo parecido que significa “desnudo”. No me quiero imaginar un golpecito a lo tonto donde no toca, y la duda es ¿se corria desnudo o con sandalias griegas?

Hay hueco para casi 70.000 culos y a mí me parecen demasiados, porque lo veo grande, pero no sé si tanto. De hecho dice que han llegado a meter 100.000 aunque yo no me lo creo mucho, la verdad…

Actualmente, en las últimas olimpiadas, solamente se usa para realizar algunas pruebas como tiro con arco y anualmente para finalizar la Maratón original que va desde Maratón pueblo hasta Atenas.

Oruga posando en el estadio Panatenaikos

Tenemos que volver a arriesgar nuestra vida para dejar atrás el “Pabellón municipal más conocido el mundo” y dirigirnos hacia El Arco de Adriano.

No creo que la velocidad sea uno de los valores principales de los Griegos, así que no han pillado mi idea de ayer y aún no se han puesto a peatonalizar la zona trasera (o delantera, depende de cómo lo mires).

Pluto es un tío tranquilo, quizá demasiado, que toca por encima la historia, sin entrar en detalle y de esa gente que no es amiga de leyendas ni curiosidades; esa gente que a mí me encanta. No me quejo, pero este “paseo guiado” es más o menos el que hicimos Oru y yo ayer, pero sin canciones, ni introducciones animadas por la guía del lonely planet (por cierto, la Lonely 2020 va un poco justita, quizá por tema COVID, así que si tenéis posibilidad elegid una edición posterior o anterior, que los monumentos y la historia de la Grecia antigua no ha cambiado)

Subimos hacia la Acrópolis por el paseo hacia el museo de acrópolis dejando a nuestra derecha la larga cola de la puerta sur.

Creo que darle tanto bombo en todos los sitios a que no hay cola en la puerta sur ha hecho que haya más cola que en la puerta central y con menos espacio y personal..

Notamos que se ha incrementado la cantidad de turistas respecto a ayer; suponemos que estarían todos dentro del museo u ordeñando ovejas para hacer queso feta. De otra forma este crecimiento al ser miércoles nos parece un poco raro. Hay mucha más gente, pero también muchos más puestos ambulantes de venta de accesorios, a destacar unas preciosas diademas doradas con hojas laureadas que en dos días serán negras y que el 90% de las chicas entre 5 y 30 años lucen orgullosas perfectamente colocadas tras horas de peinado delante de los espejos en sus hoteles. Recordemos que nada es casual ya en este 2021 y por experiencia personal con una diadema de ese estilo que me compre para una boda sé que:

1. Arranca el pelo cuando te la vas a quitar.

2. Aprieta hasta provocarte dolor de cabeza.

Oru me pregunta si quiero una; como se nota que él no sabe de peinados ¡y que yo ya he salido de ese margen de edad aceptada!

Sobre el Museo de Acrópolis Pluto nos dice que merece la pena, que hay muchas cosas de la antigüedad y que hay que verlo antes que la Acrópolis e impasible sigue caminando. Creo que le decepciona que no le interrumpamos con miles de preguntas en su extensa explicación.

Para hacer un poco más amplia la intervención de Pluto y no meter la pataza lo ideal es un guía profesional o un libraco de historia (audioguía también vale), pero sin darle demasiadas patadas a nada. Algunas notas:

  • Llama la atención que no sea un edifico antiguo, sino que sea un edificio nuevo de metal y cristal. La parte superior tiene una cristalera casi total, orientada hacia la Acrópolis para que se pueda ver desde lo alto. Además, esta planta tiene las mismas dimensiones que el Partenón
  • En la Sala del Partenón se pueden encontrar los objetos mejor conservados y de mayor valor ya que pertenecieron a la Acrópolis.
  • Tiene también varias Cariátides que no sé porqué pero me encantan, y que son unas señoronas robustas así como buenas griegas antiguas que representaban bellas sacerdotisas y que actuaban como columnas en el edificio del Erecteon.
  • También es famosa la Koré del Peplo que es una figurita manca de una mujer con un vestido de la época (el Peplo) y es algo así como la Virgen del vestido (me lee un historiador y me excomulga) pero vamos, básicamente, sí, es eso y es famosa por que esta muy bien conservada y porque representa la belleza femenina de la época. Pues muy bien, verás tú cuando desentierren los restos del 2021 y vean la representación de belleza actual, con el culo, las pestañas y las tetas postizas, las cejas como un mapache, tres capas de maquillaje, pantalones ceñidos de cuero-plastico, zapatillas de deporte, sudadera 3 tallas más grande, riñonera sobaquera y el pelo liso de plancha. Me encantaría ver ese momento.
  • Y luego ya te puedes tirar la vida viendo objetos, piedras y piezas varias, hasta que te aburras, te sangren los ojos, se te caigan las piernas o tu cuerpo te pida una cervecita o miccionar (es que estoy de un fino que no me lo creo)

Nuestro paseo nos lleva hacia la Acrópolis por la cuesta del Teatro de Dionisios que vimos ayer. Pluto nos añade que los asientos del teatro que vemos hoy llegaban en la época hasta arriba y ahora cobra mucho más sentido el vacío entre la cueva y el teatro, cubierto por piedras y hojarasca seca.

En vez de girar hacia la Acrópolis tomamos el camino frente a la entrada principal para acceder al jardín de la colina de Filopappou. No está muy empinado y la subida es fácil; a la izquierda dejamos la Prisión de Sócrates, que Pluto se pasa por el Arco de Artemisa, pero mi guía no.

Aquí está la cueva donde se cree que Sócrates pasó sus últimos días antes de tomar cicuta.

Desconexión para los de la ESO.

Sócrates era un filósofo súper conocido casi como el C. Tangana de la época, (casi) coleguita de Platón y Aristóteles, otros dos tios grandes. Y partía de que el primer paso para llegar a la sabiduría es saber que no se sabe nada, es decir, tomar conciencia de nuestro desconocimiento.

Fin de la desconexión para los de la ESO. ;)

Como en ninguna época el hecho de ir contra la iglesia ha estado bien visto, Sócrates fue condenado a muerte por expresar sus ideas en contra de la creencia de los dioses y corromper a los jóvenes. De esta forma lo mandaron a una cueva a pasar sus últimos días junto a sus seres más allegados en una prisión excavada en la roca en esta colina.

Más arriba, una cabaña curiosamente adornada nos saluda. Es una pequeña iglesia ortodoxa casi en medio del bosquecillo lateral. Está cerrada, pero dan ganas de hacerle una visita (Iglesia Lumpardaris creo que se llama).

Seguimos subiendo hasta la cima de la colina y oye, bien. La vista de Atenas obviando la Acrópolis, es tirando a fea. Por mi parte no tengo más que aportar, y por el rato que estuvimos allí, sin hacer una encuesta me atrevo a decir que a nadie le flipó. Quizá de noche gane, al menos eso nos hizo saber Pluto.

Seguimos hacia la Acrópolis que hoy se levanta bajo el sol y llena de hormiguitas de colores. ¡Bendita lluvia la de ayer que nos permitió verla sin casi gente, ni colas! Yo me desvío hacia el baño mientras los demás suben a la Piedra de Jesucristo, justo enfrente del desvío hacia la entrada. Obviamente no se llama así pero la bautizo porque allí un hombre lee la biblia ante la atenta mirada de varios feligreses menores de 20 años. Por su indumentaria es cristiano a secas, no hay túnica, ni gorrito, ni barba y los chavales se lo están pasando pipa.

Nuestro siguiente punto importante es el Ágora y llegaremos a ella pasando por el Barrio Anafiotika. Estas casas bajas pintadas de blanco con puertas y ventanas de colores llamativos en azules y rojos son de principio del siglo XIX obra unos albañiles que el rey Otón contrató para la construcción de su palacio. No sé si porque eran geniales o porque la mano de obra era más baratuca se los trajo de la isla de Anafi, situada en las Cícladas. Esta gente y sus familias empezaron a echar en falta sus raíces y pensaban que sus casitas quedarían súper monas en esta colina, así que construyeron su guetto a imagen y semejanza de los pueblecitos de su zona. De ahí que este trocito de casas no tenga nada que ver con el resto de construcciones de la ladera.

Tontos no eran, ¡se montaron su propio micro pueblo en la Montaña Sagrada! El caso es que como albañiles serían fantásticos, pero la ingeniería no era lo suyo y recorrer estas callejuelas empinadas llenas de escalones de piedras es una yincana no apta para todos los públicos y menos aún en un día lluvioso o con el suelo mojado.

Recorriendo las calles de Anafiotika

Sanos y salvos llegamos a conocer dos de los bares preferidos de Pluto con unas terrazas estupendas en las que mete el sol más que en el Gobi a estas horas. Ni Oru ni yo somos muy partidarios de ser invitados por obligación a sentarnos en ningún sitio, y aunque muy educadamente el dueño nos ha dicho a todos que libremente podemos volver a comer o cenar, a mí estas triquiñuelas ¡me tocan los cojon*s!

Ya divisamos el Ágora Romana ante nosotros, aunque nosotros nos dirigimos al Ágora Griega. No lo dicen, pero creo que si pudieran ¡tirarían abajo el Ágora Romana!

La cola también es considerable comparada con la cola de ayer, pero ayer era tarde y hoy es la hora de las visitas!

El Ágora era el centro de la vida social, política y comercial de la ciudad en la antigüedad. Básicamente era donde se cocía todo, pasaba todo lo guay y todo lo chungo; vamos, que era como el tablón de anuncios de cualquier hogar del jubilado: reuniones, debates políticos, elecciones, celebraciones religiosas, actividades mercantiles y representaciones teatrales. Me da que también los asesinatos y eso, pero no lo cuentan.

El Ágora estaba constituida por un espacio abierto con varios edificios públicos alrededor.

La parte más conocida del Ágora es la función de mercado, aquí era donde se compraba y vendía de todo en época griega, pero además era un lugar sagrado en el que estaban los templos de los dioses olímpicos y el centro de gobierno, donde los ciudadanos se reunían para discutir sobre las leyes y política.

La verdad es que para imaginar el ritmo vertiginoso del Ágora antigua que nos cuentan hoy, hay que tener una imaginación que ni J.K. Rowling porque los edificios están hechos polvo, conservándose el museo del Ágora que era el antiguo Corte Inglés de Atenas. Y que encontraron no hace tanto excavando para construir la línea de tren. ¡No me quiero imaginar a los Adif y los INECO de la época cagandose en todo!

Entre tanta imaginación se levanta grandioso el Templo de Hefesto que está fantástico y que visto desde lo alto y desde lejos llama la atención ya que parece estar en medio de un parque.

Acabará la visita de nuestro “jocoso Pluto” atravesando el mercado Monastiraki, por el que hemos pasado ya varias veces, pero que aún no habíamos visitado en todo su explendor.

Es básicamente un zoco. Un zoco limpio, todo lo que puede serlo, pero en comparación con otras ciudades como marrakesk o Aman, podríamos casi comer en el suelo.. (se me ha ido de las manos tampoco tanto) aparentemente no le encontramos el orden, pero estoy segura de que lo tiene, ya que todos tienen la calle de las alfombras, la de los muebles.. etc.. ayer pudimos comprobar el aroma embriagador del mercado en si, y con eso ya tengo ubicada la zona de venta de comida fresca, a la que no nos acercaremos de nuevo.

La parte que más nos llama la atención es de segunda mano, pero no estamos nada comprones, nunca solemos estarlo hasta el penúltimo día, cosas que hemos aprendido con el paso de los viajes..

El regateo el valido, pero por ahora no parecen gente pesada, mejor, a mí eso me desata la Hydra que llevo dentro y a Oru le puede el ansía de ganar en ese juego absurdo en el que solo hay un ganador y de antemano se sabe que no va a ser el, por muy contento que se vaya.

Así que continuamos para despedirnos de Pluto agradecerle sus servicios, soltarle la pastuca correspondiente al freewalking tour y emprender nuestra partida de Atenas.

Como estamos de vacaciones antes de recoger nuestras maletas y nuestro cochecito nos paramos a tomar un café, sobre todo porque a mí se me va a caer ya una pierna, y Oru que es un hombreton medio del norte no lo dice, pero está cansado que llevamos 4h andando sin parar ¡coño!

No sé qué tiene Atenas que da igual donde nos sentemos todo es caro de narices, le he quitado ya el cartel a Paris sobre el precio de las bebidas en los bares y acabo de regalárselo a Atenas. Esta vez, un café con leche y una agua con gas han costado 8€. Cuatro euros cada cosa, por no tener que ponerle precios diferentes, supongo…. ¿No es una puta vergüenza? Porque el bar era normal, la vista en mi caso una tienda de productos fitosanitarios y en el caso de Oru mi cara y la nuca de la mesa de atrás. El próximo día me llevo la taza. Creo que el error es ese, que está incluida en el precio y yo me las estoy dejando, porque aún no he pagado menos de 3€ por un café con leche.

Paseando entre los ninis griegos (¿estos chicos no están escolarizaros?) y múltiples guiris comprando, recogemos a Thetis(*) para seguir con nuestra ruta!

(*) Thetis es nuestro Nissan Micra, que este año tiene nombre griego y a pesar de lo que os suena a tod@s es un nombre genial!

Hasta luego Atenas, esta capital sin rematar, decadente, con inmensidad de monumentos dejados de la mano. Con todo lo que el nombre conlleva debería ser una gran capital mundial y a todos los efectos no lo es. Le falta limpieza y le sobra picardía. Supongo que esa mezcla de humildad en una ciudad que aún no se ha vuelto lo aséptica que el mundo le pide a una capital occidental es lo que le da ese encanto. Una capital que si solo miras hacia los monumentos bien colocados y no hacia la sandía que te regalan después de comer, no ves.

¡Tebas vamos a por ti! Oru va encantado en Thetis. Aunque se estuvo cagando en todo el primer rato porque yo creo que el coche no es tan varonil como él querría, ahora que le está dando alegrias tales como entrar por las estrechas calles de Atenas y conseguir giros imposibles, ¡ahora ya va encantado!

La conducción hasta Tebas no ha sido tan temeraria como yo esperaba. Nadie nos ha pitado, no nos hemos estrellado y una hora y media después nos plantamos en Tebas.

Y como es la hora de comer le he buscado a Oru un sitio genial para hincharnos a comer la digestiva comida griega. El google maps se aturulla bastante por aquí así que nos ha costado un poquito llegar, pero la parte buena es que hemos podido comprobar que Tebas es un pueblo pequeño y desde luego pinta de turístico no tiene.

Hemos elegido Ladokolla, un pequeño restaurante de comida griega con terraza en el centro. A nuestra llegada hay cuatro mesas ocupadas todas ellas por griegos. Bueno al menos si son guiris, son guiris griegos.

Nada más sentarnos y después de los saludos de rigor, ha llegado la botella de agua por defecto. Esa botella de agua que te ponen y te cobran aunque no pidas, y que en algunos sitios son dos vasos de agua gratuitos o una botella reutilizada de cristal. En ese caso es cortesía; en todos los demás cuenta con añadir de 2 a 3,50€ a tu cuenta. Es cierto que puedes negarte, como nosotros hicimos ayer porque no la íbamos a tomar, pero nos miraron raruno.

En el entrante hemos pringado. Bueno, estaba rico pero como hemos dudado entre varios y no teníamos muy claro lo que era cada cosa, al final nos hemos comido unas especie de croquetas vegetales con queso bastante aceitosas que no estando mal pero que eran prescindibles del todo. Y luego ya los segundos con los que siempre nos pasa lo mismo. En todos los viajes tardamos un par de días en adecuar la comida a la necesidad y a la cantidad y en Grecia las cantidades son grandes y la comida hiper calórica. Esto quiere decir que como risotto de pollo al estilo griego y que se ha quedado a medias. Con un segundo y un entrante hubiéramos comido los dos perfectamente.

Hemos rechazado amablemente el postre, aunque nos han indicado como siempre que era cortesía de la casa. En su defecto nos han traído dos chupinazos y hemos brindado con el dueño. ¡A su salud! Y que sea por muchos años señor peludo, ¡que la comida estaba muy buena!

Los que más suerte han tenido han sido mis tres nuevos amigotes: Atila, Zeus y Perséfone los tres perretes que merodeaban atentos a cualquier movimiento de comida de la terraza, y que se han zampado mis sobras ante la vergüenza más absoluta de Oru. Pero oye, ¡que aquí no nos conocen y en España también lo hago!

Hemos estado media comida y todo el camino al postre buscando la puñetera fuente de Edipo. ¿Que por qué? Pues porque había cuatro cosas que ver en este pueblo y hay una que no aparece. La gente habla de ella y escribe de ella ¡pero nadie dice dónde está! Google no lo sabe. ¡Qué raro! TripAdvisor tampoco… ¡Sospechoso! En la guía no sale ni Tebas, así que descartado. ¿Es una fuente supersecreta? ¿Es la entrada al inframundo? ¿Nadie la ha visitado pero por hacerse los guays nadie lo dice?

Pues nada, oye, que nosotros tampoco la hemos visitado ni visto ni nada. Así que nos hemos montado en Thetis y hemos puesto camino a Delfos, que mañana queremos ver Delfos el Oráculo y toooodo lo que haga falta y eso si ponen dónde está.

La carretera comarcal que nos llevará a Delfos (para autopistas las tenemos mejores en España, así que vamos a ver la Grecia rural) recorre pequeños pueblos que se sitúan a ambos lados de la carretera. De esos pueblos que si la carretera desaparece porque en vez de autopista hacen autovía la gente moriría en el más absoluto olvido.

La misma escena de decadencia que hemos visto en Atenas se adueña de casi todos los comercios de la zona desperdigados entre pueblos: desguaces de coches, mecánicos, fitosanitarios… Los pueblos que hemos cruzado parecen cuidados y despreocupados, como una vista atrás a la españa de los 80’s pero con mejor gusto en el vestir (algunos).

Hay bastante movimiento, y suponemos que los niños ya están de vuelta de su jornada. Un dato a mencionar, al menos por nosotros, es la alarmante cantidad de perros abandonados cruzando a sus anchas por carreteras. En Atenas también se ven bastantes… Ojo griegos míos, que Rumanía le está poniendo cuidado a su situación. No seáis vosotros ahora una panda de cabrones…

La carretera, que no está en muy mal estado, serpentea salpicada por pequeñas casetas buzon que ya habíamos visto en Rumanía. Tienen la forma de casas de la zona y son una especie de santuario con velas. Aún no sabemos si en este caso, es protección o recuerdo.

Un poco antes de llegar a Delfos cruzamos el pueblo de Arájova (Αράχοβα) con un campanario en una piedra, digno de cuento de navidad. Es un pueblo precioso de montaña, al que mañana le haremos una visita.

Hemos estado tentados de ir a ver el Oráculo, pero está anocheciendo y preferimos seguir con nuestro plan inicial de hacerlo mañana y ahora tirarnos un poco en el hotel. ¡Además tenemos piscina y yo rezo porque sea climatizada!

En la carretera podríamos hacer un recuento positivo con un:

  • Coches adelantados que se han echado al arcén: 10
  • Coches que nos han adelantado por línea continua obligándonos a echarnos al arcén y sin intermitentes: TODOS
  • Coches adelantando en dirección contraria a un camión con línea continua en un único carril: 8

Nuestro Hotel de Delfos es el Hotel del Resplandor Griego. Robaré un cuchillo de la cena y ataré con bridas a Oru, porque estas puertas no aguantan la embestida ni de un gatito de escayola. ¡Buenas noches!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s