Después de un vuelo de apenas una hora en el avión de la azafata sobaquera, llegamos a Zanzíbar cansados de tanto cambio de última hora. Cansados pero en hora según el horario previsto; al menos el último horario previsto.
En el aeropuerto nos recibe José. Su nombre real es Abdala pero nos cuenta que lleva tanto tiempo dedicándose al turismo con españoles en la isla que todo el mundo le conoce ya por su nombre artístico: José el guía turístico.

José es muy amable y nos cuenta sobre la isla de camino al hotel. Nos da breves explicaciones y nos adelanta que mañana recorreremos las calles de Stone Town y nos explicará con todo detalle sobre la historia del país, Zanzíbar.
Ya lo contamos anteriormente. Tanzania es la unión de dos países, Tanganica y Zanzíbar en el año 1964, el año de la independencia del segundo de ellos. Y lo que está claro es que la gente de Zanzíbar lo tiene claro; son un país diferente. Unidos en algunas cosas pero muy diferentes en la mayoría. Al día siguiente nos queda claro el orgullo de José por su país.

El hotel donde estaremos esta noche, ya que mañana nos vamos en dirección a la costa a pasar unos días de descanso absoluto, es el Tembo. Está en pleno centro de Stone Town que al haber pertenecido a los árabes la mayor parte del tiempo ha heredado la estructura típica de callejuelas y casas blancas de poca altura. Me recuerda por supuesto a mi Granada. 🥰
El hotel es, en una palabra, espectacular. Un hotel antiguo totalmente restaurado y decorado para sentirte en el Rick’s Café de Casablanca. El centro lo ocupa una espectacular piscina rodeada por las habitaciones a tres alturas, como si de un riadh se tratase. Al fondo, el acceso a la playa donde unos chavales están haciendo piruetas y los vendedores de pareos se amontonan para enseñar el material a los turistas que disfrutan, tras el cordón del hotel, de bebidas frescas sin alcohol. Y es que, Zanzíbar a diferencia de Tanganica tiene mayoría musulmana.
José nos acompaña hasta la misma puerta. Habla con recepción y los da la llave. Nos recuerda que a las 20 tenemos la cena reservada en en 7 Degrees un sitio donde se puede disfrutar de la puesta de sol. Como queremos descansar veremos la puesta de sol desde la Suite Tambo que es la habitación que nos han dado y que se encuentra en la misma playa. 🥰

Tras ducharnos y disfrutar de la puesta de sol desde la terraza de la habitación salimos en dirección al restaurante. Es un poco pronto aún pero queremos dar un paseo por los alrededores. Por desgracia tomamos la dirección equivocada y llegamos al restaurante en apenas 10 minutos así que intentamos buscar un sitio cerca con vistas al mar. El único que encontramos no nos convence demasiado así que decidimos subir a la terraza donde tenemos la mesa reservada y tomar algo allí directamente.


Ciertamente más vistas son preciosas. Se ve a lo lejos la Isla Prisión y todo el puerto de Zanzíbar. En otro restaurante, abajo a la derecha justo el sitio contrario de por donde vinimos, hay un grupo tocando versiones de rock. Suena una versión de «Hey, Joe» de Jimi Hendrix aunque no están muy bien sonorizados; la batería se está comiendo al resto del grupo.
Nos atiende un camarero que parece ser el encargado con el que José tiene el acuerdo para las cenas. Nos explica que hay un menú incluido pero que podemos cambiar los platos por precios similares y que nos cobraría el resto para platos de importe superior. Es básicamente lo que hacemos, mirar la carta y pedir lo que nos apetece para picar algo y unas cuantas cervezas Kilimanjaro.

Cenamos acompañados de una familia que parecen alemanes, austriacos o similar. Centroeuropeos sin duda. Y como toda buena familia moderna que se precie tiene su propia influencer. En esta ocasión una niña de 16 años que no se de posar para que su madre le haga fotos. Su hermana pequeña la mira con admiración, el hermano la ignora gracias a su smartphone y el padre la ira con cara de ¿pena? Sí, sin lugar a dudas es una de esas caras de arrepentimiento. Casi puedo ver su cerebro pensando «¿Por qué no le daría una hostia hace años para quitarle la tontería?» 😝
Al otro lado hay una pareja de ingleses de unos 55 años que intentan aparentar mucha menos edad con camisas apretadas y cortes de pelo que ordenan cada uno de sus cabellos en un peinado a la moda disimulando la falta de densidad en alguna áreas. Les acompañan dos chicas negras de unos 20 años, altas, guapas y con cuerpazo.
…
Disfrutamos de la cena y nos empezamos a olvidar de las «historias» de los últimos días. Zanzíbar nos abraza con su clima tropical, sus magníficas vistas y la amabilidad de sus gentes. Nos gusta lo que empezamos a descubrir. Dando un breve paseo entre callejuelas y acompañados de una débil brisa que se cuela entre ellas llegamos al hotel con el claro objetivo de descansar para todas las aventuras que nos esperan al día siguiente.