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Tanzania (2025)

Día 9 (Parte I): Arusha, Monte Maru, su cascada y el vuelo a Zanzíbar.

Nos hemos levantado a las 6 am al final, porque con tanto cambio de hora por el vuelo de ayer, al final ya no sabíamos ni a qué hora nos recogían. Y es que cambiaron el vuelo de hora tres veces. Primero lo adelantan a las 14:15. Luego lo ponen a las 16h. Y así, otras dos veces… Total, que en teoría, al final es a las 16h.

En el desayuno hemos tenido que reclamar nuestro trono, ya que como ya hemos estado en el alojamiento 3 días, ahora somos de serie B y es el momento de impresionar a los nuevos huéspedes.🤨

A nosotros nos han puesto en la mesa lateral y necesito la wifi que tengo una foto de mi perro esperando ser vista. A regañadientes la chica nos cambia de mesa porque no son muy dados a hacer cambios. De hacérselos a los demás, sí y sin avisar, pero que los hagas tú, ya eso no. Ayer mismamente decidieron cambiarnos de habitación porque en teoría tenían que arreglar la habitación donde nosotros nos encontrábamos. Sospechamos que no es un motivo real y, la verdad, tampoco hemos querido averiguar si finalmente la han ocupado. Como hemos aprendido,, la técnica que básicamente es: Sonreír, decir Asante sana (muchas gracias) y luego hacer lo te salga de choche.

Desayunamos en nuestra mesa con la wifi cerca 😏 y recibimos nuestro cante de despedida. Espero que cuando llegue a España tenga un grupo de copla esperándome en el aeropuerto porque yo ahora me he acostumbrado a esto.
De camino Swedy nos dice que nos llevará a un sitio para hacer cambio de coche (¿otra vez, coño?) porque es mejor para nosotros y así él recoge a otros clientes. ¡Ay amigo! Ahora ya entiendo porque nos retrasaste la hora ayer, para poder cuadrarlo todo…

Como aún seguimos confiando en el guía (y la verdad es que no se porque) nos vamos con el Dacia y el conductor, que le voy a llamar «Duda», porque él cree que habla y entiende español y yo, lo dudo.
Va hablando como Ozores suajili y a mí no me apetece tener que empezar de cero otra vez con otro conductor para un rato de nada.

—¿De donde sois?¿Madrid o Barcelona? ¿Qué equipo? ¿Tenéis niños? ¿Os ha gustado Tanzania? —¡Coño tío te dejo el teléfono de Suedi, Julias, Eric o Margaret la camarera y que te lo cuenten ellos! Que yo quiero saber lo que estoy viendo de Arusha al pasar, no contarte mi vida.
Vamos a paso de ovejas, porque Duda es el único conductor conservador de todo Tanzania y además muy buena gente porque deja pasar a todo el mundo… También, porque llevamos un coche normal en un camino para un 4×4.

—Señor a las 14h tenemos que estar en el aeropuerto. Son las 10:20h y no hemos llegado al principio de la ruta de la cascada…

A Oru le va a dar algo. Ya vamos arrepintiéndonos de haber querido ir a nuestra última excursión con los antecedentes previos (aún estoy esperando a que Swedy me lleve de marcha por Arusa tal como prometió su jefe Juan Carlos. A Swedy se la sopló y desapareció sin siquiera preguntar y creo que aquí volvieron a mirar más por sus intereses que por los de los demás. —Pole pole (poco a poco) —va diciendo Duda— la carretera es mala, Hakuna Matata…— Si aquí hay míster wonderful Duda acabó con todas las frases hechas y vacías de las tazas.

Hasta que Oru ya enfadado le dijo que «NO pole, pole» porque teníamos prisa y el coche era una mierda para ese camino. Oru y yo íbamos hablando y cada poco Duda —¿Qué? ¿Cómo?

Duda no se enteraba de una leche y menos a la velocidad que a posta habíamos pillado hablando entre nosotros ¿a qué jode eh? Así que le dijimos Hakuna Matata y que se quede con las ganas.

En la puerta teníamos que pagar la entrada al parque. Duda se nos quedó mirando y ambos nos fuimos al baño.

—OK Duda nos vamos a hacer pis mientras tú arreglas los papeles —. Si había dudas quedaron resueltas. 😏

Una caoba de 400 años

Nuestro guía local, Joseph, es chiquitín y muy simpático. Lo único que yo le veo raro es que vaya con cazadora de cuero de gorrión con el calor que hace y con el desnivel que tiene la ruta.

Comenzamos nuestro descenso por el Monte Meru atravesando el gran bosque lleno de helechos. Los pinos enormes y las caobas se disponen en hileras perfectas. Es como si al plantarlas lo hubieran hecho con escuadra y cartabón.

Después de 300 escalones llegamos al río.

Seamos sinceros, la bajada no es fácil pero tampoco difícil o sea, no es calificable para todos los públicos. Una vez empezamos a descender hacia la cascada el camino está hecho de escaleras de altura irregular. En algunos tramos las escaleras son naturales, lo que quiere decir que están hechas de raíces de árboles y que hay que sortear y trepar un poco. Nada grave, pero lo veo complicado para niños pequeños, personas mayores e inviable para personas con minusvalías. Nuestro guía Swedy, nos había recomendado pantalón corto y chanclas, porque te mojas cruzando el río. Vale, aquí ya quedó claro que nos odia.

‼️ No se te ocurra llevar pantalón corto porque hay muchas plantas urticantes, hormigas rojas de esas que te trepan y te sepultan en 0,2 y ramas salientes.

‼️ No vayáis en chanclas 🩴 en cualquier caso zapatillas de trekking abiertas, pero ni puto caso a las chanclas porque os despeñáis.

En el último momento Oru y yo decidimos pasar de sus indicaciones y llevamos pantalones largo y zapato adecuado. Si es que ya nos vamos con ociendo… 😒

Llega la hora de ir cruzando el río, que no es muy profundo. Lo sé porque he metido la «pataza» en el agua un par de veces y ni está helado ni es profundo. Vamos saltando de una piedra a otra ante la atenta mirada de Joseph. Cada poco me va diciendo «Mama, pole pole». Suena algo así como mouma. Creo que estoy colorada y piensa que voy a morir. No se preocupe caballero, esto me pasa de siempre con cualquier edad, peso y estado físico; siempre parece que voy a poner un huevo de avestruz y cuando se me quita la rojez lo hace a ronchas, de forma que parece que tengo vitiligo pero en colorado/blanco.

La cascada del Monte Maru

El camino es muy bonito, entre piedras, el arroyo y las pequeñas cascadas que caen al río. Subir por unas escaleras hechas de troncos y escalar un par de rocas de considerable tamaño hace la experiencia más enriquecedora aún 😎.

Al fin llegamos a la cascada y en contra de lo que esperábamos encontrarnos, que eran varios pequeños aspirantes a instagramer haciéndose fotos surrealistas vestidos con ropa que no se debería haber fabricado siquiera, lo que allí vimos fue… ¡un equipo grabando una pelicula! La «MaMa Malota» tenía una cara de saltarte los dientes de un tortazo y ni subir una ceja si le salpicaba tu sangre. Allí estaba maquillaje, sonido e imagen y varios actores. No era un equipo grande, pero sabemos que la peli era de hostias como panes y saltos imposibles solo con ver las vestimentas, el lugar y sospechar el tipo de pelis que se pueden ver aquí. 🙂 Nos dio tiempo de hacernos un par de fotos y saludar a «MaMa Malota» y comenzaron a llegar escolares de excursión, que venían bañándose por todo el camino en el riachuelo.


Amablemente nos cantaron una canción (¡ojo que espero una copla, una seguidilla, una soleá o incluso una zarzuela, en el aeropuerto cuando volvamos a España!) y nosotros emprendimos la vuelta cuando ellos salieron dando gritos y saltos de alegría directos al pozo de la cascada. Dudo que la película pudiera continuar; al menos no creo que de forma inmediata.

El equipo de cine y los colegiales.

Viajes Cocoa ha hecho posible este viaje.

📣 🐛 Hola. Soy la Oruga que está editando esta entrada. Me gustaría aprovechar para dar las gracias a la gente «Viajes Cocoa» y particularmente a nuestra agente Rosana.
Como sabéis no somos de tirar de agencia para nuestros viajes pero este año estábamos tan cansados y el destino no era de los sencillos que decidimos buscar una agencia que nos ayudara con el viaje.

Encontramos a «Viajes Cocoa» en GOOGLE, buscando las agencias mejor valoradas de Granada. Les explicamos muy brevemente la idea de viaje que teníamos y Rosana en un tiempo récord nos proporcionó un presupuesto y nos dió varias alternativas que se ajustaron muchísimo a la idea que teníamos en mente.

Como habéis podido leer hemos tenido varias incidencias en este viaje y en todo momento Rosana ha estado pendiente para ayudarnos por lo que no puedo dejar de recomendar su agencia con la que estoy seguro que a partir de ahora tendremos una relación bastante cercana.

❤️ Muchas gracias «Viajes Cocoa» y Rosana, por habernos ayudado a solucionar todas las incidencias que han surgido en un tiempo récord y con una solución perfecta. Si vas a hacer un viaje próximamente puedes encontrarles en Granada. Pregúntales porque seguro que te gustan. Con lo tikismikis que somos Caracola y yo, te podemos asegurar que han pasado nuestro «certificado de calidad» con un matrícula de honor. Y lo siento porque no tenemos ningún acuerdo de esos promocionales ni nada pero supongo que si les dices que vienes de parte de Caracola y Oruga, a Rosana le hará gracia. 😅
Regresamos atravesando el bosque.

Al ritmo de MaMa pole, pole volvimos por el mismo sendero. Y he de decir que los 302 escalones y trepar un poco se hace más duro hacia abajo que hacia arriba. Recorremos el bosque por otro lugar para la vuelta, lo que nos permite ver el poblado que se encuentra al lado escondido entre la montaña y los plataneros. Nosotros le soltamos nuestra propinilla al guía y por su cara sospecho que Duda no le ha pagado nada. Otro marrón… Yo paso; vamos a dejar a Joseph hablando de sus negocios con Duda y que se apañen pero yo he cerrado la cartera y cuando me pongo tonta ¡no se abre!

Cuando vuelvo del baño después de luchar con un escarabajo del tamaño de mi puño, me encuentro a un conductor nuevo, con un 4×4 hablando con Oru. Es el enlace tanzano y es que mientras hacíamos nuestra ruta nuestro Ángel Salvador desde Granada, Rosana, se había molestado en arreglarnos la vuelta hacia el aeropuerto en un vehículo que no fuera de juguete.

Fin de la primera parte.


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